Este año ha tocado un documental. Es aniversario y hay que hablar de lo que pasó. Siempre se descubre algo nuevo sobre aquel episodio del que se siguen ocultando cosas. O, mejor dicho, imágenes.
Se han visto únicamente las que se han querido mostrar. Creo, sinceramente, que nunca saldrá a la luz lo que realmente sucedió en aquella operación de liberación de la isla. Quizá sea mejor así, las puñaladas a la verdad por ambas partes pueden evitar males mayores.
Me lo recordaba Leo Campoamor en redes sociales. Fueron días duros, pero también dignos para el recuerdo. Fueron días en los que España se jugó mucho, en los que autoridades apadrinadas por el gobierno central hicieron sus propios negocietes. Ya saben, las maldades de aquellos disfrazados de políticos que son, precisamente, las peores.
Creo que la población nunca fue del todo consciente de lo mucho que nos jugábamos. No se llegó a dar la importancia debida a un conflicto que nos podía pasar factura y en el que se puso en evidencia, y para mal, la efectividad de unos servicios de información a los que les colaron el peor de los goles.
Por no hablar del Ejército y de cómo celebraban copa de vino en mano un acto castrense mientras ocupaban la isla en una patera de pescadores. O la Delegación del Gobierno, empeñada en negar lo que ya se sabía y dedicada a mimar a un medio nacional para que tuviera las falsas fotos de una exclusiva que al final no lo fue.
Antes se coge al mentiroso que al cojo, dice el refrán. Este mentiroso terminó teniendo que enfrentarse a problemas judiciales, y los que le quedan por venir.
Está bien que se recuerde Perejil, aunque la historia se haya encargado de ocultar la parte que ambos países, España y Marruecos, prefieren obviar corriendo un tupido velo como mal menor.







yo sé cosas que no se cuentan, que pasó esto, que pasó aquello.
Porqué no lo cuentas y te dejas de tanto rollo??
Qué ocurre? Hay un pacto que te impide hablar?