El miércoles compareció en el Congreso de los Diputados Pedro Sánchez. El pleno extraordinario trataría sobre el tema de la corrupción y las medidas legislativas a tomar por parte del gobierno.
El caso Ávalos, Santos Cerdán, Koldo y los rumores de abusos cometidos por Paco Salazar; los testimonios de varias mujeres sobre comportamientos inadecuados de uno de los colaboradores más estrechos del presidente.
Pedro Sánchez pidió perdón por confiar ciegamente en Ávalos y Cerdán, de los que nunca tuvo indicios de sospecha del reguero de corrupción que se les imputa.
Pedir perdón ya es un paso, verbalizarlo, reconocerlo, manifestarlo. Pero en política hay que asumir los errores de una forma más contundente, más firme, más radical: disolver el Parlamento y convocar elecciones.
Ya las medidas anunciadas son arena de otro costal. Éstas se deberían haber tomado el primer día en el que un partido de izquierdas tiene la responsabilidad de gobierno.
La ridícula idea de una cuestión de confianza es hacer más hincapié en la debilidad del Gobierno y el apoyo de sus socios, posicionados políticamente para conseguir réditos políticos.
La moción de censura tampoco ha sido contemplada por el Partido Popular. Presentar un programa de gobierno con lo que llevan encima sería un salto al vacío sin paracaídas ni redes. Feijóo tiene una palabra prohibida: VOX. "Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio, contigo porque me matas y sin ti porque me muero".
Carlos Mazón, las residencias de la Comunidad de Madrid, la pareja de Ayuso, las amistades peligrosas del lider del PP y la voz silenciada de Pablo Casado que tuvo que irse con el rabo entre las piernas por plantarle cara a la lideresa popular.
Cada uno en su sitio y prietas las filas.
Hemos oído de todo: prostitución, plagio de tesis doctoral, cátedras, la esposa, el Fiscal General del Estado, García Page, Felipe González, el amigo mafioso de Feijóo, el hermano músico, etc...
Por su parte Vox asustando al miedo y abriendo fuego a todo lo que se menea: expulsión de inmigrantes, racismo, Trumpismo, apoyo al genocidio y retroceso en derechos hasta llegar a los tiempos de Maricastaña.
Mientras Puigdemont se frota las manos (es curioso que Feijóo no los haya nombrado en su soflama como tampoco ha mentado a Vox).
Terminará la legislatura, salvo que los socios puedan perder apoyo de sus militantes si la mierda llega al cuello. El PSOE dejará caer al Sánchez y no será candidato en las próximas elecciones. Feijóo necesitara a Vox para gobernar tanto su es dentro como fuera del gobierno. Ayuso estará ojo avizor no sea que Feijóo tenga un tropezón y sea ella con su pareja los que tendrán que dormir en la Moncloa; se ahorrara el alquiler del ático de Lujo y González amador será indultado.
Junts per Cat a pactar con Dios y con el Diablo, Sumar pagará caro la dictadura de Yolanda Díaz con los partidos de la coalición. Podemos recuperará fuelle y será el azote del nuevo ejecutivo, el PNV se venderá al mejor postor y ERC seguirá con el mantra de la independencia.
Lo más triste de este asunto es la falta de democracia interna, los palmeros, los mercaderes, los piratas sin pata de palo pero con un loro en el hombro que repite y repite lo que dice su amo.
Lo que sí es verdad es que todo es mentira.







Pues lleva usted razón aunque no son los mismos comportamientos pero el resultado el mismo y la pregunta del millón estas situaciones se pondrían dar en una sociedad medianamente informada y no dependiendo de lo que convenientemente enlatado y los correspondientes voceros que cada día y los más diversos medios tóxicos con mensajes cortos tratan de solucionar problemas graves con soluciones simples.