Estamos en la playa intentando disfrutar de nuestro mar y alejarnos de la rutina en este 1 de julio y nos encontramos con el esperpento de grúas, movimientos de tierras, polvos y suciedad.
¿Qué “mentes maravillosas y Premios Nobel” nos están robando nuestros momentos de relax y tranquilidad?
Me parece tremendo la falta de respeto hacia el prójimo por no enumerar los infinitos calificativos que en este momento se me están ocurriendo, de todo menos gentiles.
Me dicen que están construyendo un campo no sé todavía de qué en plena playa y en pleno verano. Esas "mentes maravillosas" me encantaría saber a quiénes corresponden para decirles que no tienen ningún derecho de robarnos nuestros momentos de disfrute y descanso, que no tienen razón de hacer lo que hacen.

Y por no hablar ya del estado deplorable en el que se encuentran nuestras playas, con tierras que nos ensucian, sin servicios de ningún tipo en la mayoría de ellas, sucias abandonadas...
Es muy deprimente para la ciudadanía encontrarnos cada año con lo mismo o peor.
Estas personas deberían renunciar a sus sueldos que les pagamos todos, no se los merecen.
En fin, meteré la cabeza debajo del agua y pensaré en los helados de fresa y las tartas de chocolate.







Son errores incomprensibles. Me jubilé hace 24 años y por lo que veo las playas están mucho peor que entonces. Por aquellas fechas, tanto con los concejales don Andrés del Río, como con don José Luis Fernández Medina, la limpieza de choque, reparación de lavapiés y duchas, etcétera, se realizaban entre finales de abril o inicio de mayo. Realizar obras en la playa más urbana de la ciudad en el mes de julio, es demencial. Hace tres años, en el mes de agosto, como tengo costumbre de hacer, fui a darme un baño a la Ribera y cuando vi el estado de la arena, me di la vuelta y ya no he ido más. Era una arena de escombro molido. Eso, en otra ciudad española, Medio Ambiente hubiera hecho un análisis de los aridos y seguro que el resultado hubiera sido precintar la playa.