Francisco Correro, ‘Curro’, llegó a Ceuta con 36 años y se marcha con 52. Han sido 16 los años que el vicario general de la Diócesis ha entregado al servicio de la Iglesia en Ceuta, una ciudad de la que ahora se despide tras serle comunicado ayer su relevo por parte del Obispado de Cádiz y Ceuta. Sirvan estas líneas para mostrar desde este diario, decano de la prensa en Ceuta, nuestro agradecimiento y reconocimiento a la buena labor que Curro ha desempeñado en nuestra ciudad. Ha sabido ser un ceutí más, prestando apoyo a las instituciones y administraciones cuando ha sido necesario y estando siempre del lado del más necesitado. No hay más que recordar, recientemente, cuando prestó las dependencias de la residencia del Amor Fraterno para acoger a los menores afectados por el incendio de la residencia Mediterráneo o cuando cedió las instalaciones del antiguo colegio de San Antonio para que los inmigrantes pudieran dormir cuando el CETI ha estado en su máximo apogeo. Un buen trabajo en pos del prójimo por el que los ceutíes le estaremos siempre en deuda.





