Es cierto que durante el último año el Plan Aparca ha dado muchas vueltas como consecuencia de la misma crisis económica y las posibilidades que ofrecían las entidades bancarias. Pero los objetivos que se había marcado la Ciudad Autónoma de la obtención de unos precios razonables para los ciudadanos se han conseguido. En la media normal, es decir, una hipoteca a quince años que incluso se busca la ampliación a diecisiete, le costaría a la persona que resulte adjudicataria unos ciento veinticinco euros al mes. Lo que se dice una propiedad a precio de un alquiler. Luego existen también otras fórmulas. Y por solucionarse hasta se ha logrado que el veinte por ciento que no concedería el banco los adjudicatarios se lo abonarían a la Ciudad Autónoma en los dos primeros años de la hipoteca que son de carencia. En definitiva, confiemos en que se cuente con una buena aceptación y se pueda continuar con la venta en nuevas fase que se harían a lo largo del presente año y comienzos del siguiente.





