Caballas ha acusado al Gobierno de esconder su deuda real cayendo en un baile de cifras. Lo dice porque después de que se cifrara en 80 millones de euros el pago a los proveedores los servicios de intervención de la Ciudad han recibido cientos de facturas, de las cuales han sido aceptadas 1.800 por un valor superior a los 30 millones de euros. A esto, dice Caballas, se debería añadir las facturas no aceptadas, algunas de las cuales ya han sido reclamadas judicialmente al considerar los proveedores que la Ciudad incumple con ellos, en algunos casos incluso mediando contrato entre el proveedor y alguna consejería; en otros casos nadie se responsabiliza de pedidos realizados de forma urgente y sin seguir los procedimientos administrativos. “Nos encontramos ante una prueba más del descontrol absoluto que vive la administración local, en la que se desconoce lo que se adeuda y nadie se responsabiliza de nada. Si esto ocurriese en una empresa privada se ‘cortarían cabezas’, pero sin embargo en el caso del Ayuntamiento pasan los días y el agujero económico generado por Juan Vivas en poco más de una década, crece”, apunta.
Caballas aclara que sólo a proveedores y en facturas reconocidas por la propia administración “ya nos acercamos a 120 millones de euros, a lo que se deberá añadir las que sean ganadas por los proveedores en los juzgados y la deuda con entidades bancarias”, apunta. “La nefasta gestión económica en la que se ha gastado más de lo que se tenía” ha terminado por “dilapidar el dinero de todos los ceutíes e hipotecar el futuro económico de la institución durante varias generaciones”.





