El Ceuta es el campeón de Primera RFEF. Así, como le leen. Es un sueño conseguido, como lo fue también subir de categoría y ahora dejar esta con el mejor sabor de boca, la Copa.
Se cierra una etapa, pero se abre otra ilusionante. Lo es para el equipo y su directiva, pero también para toda una ciudad que se ha hecho futbolera hasta la médula. Sí, el Ceuta siempre tuvo a sus fieles, pero ahora son muchos los que han conocido lo que son los colores del equipo de su tierra, disfrutan con él y quieren estar ahí, arropando a los jugadores en el templo, en el Murube.
La jornada de este sábado fue histórica y como tal vino cargada de emoción futbolística. No es para menos, el Ceuta se llevó la Copa, la levantó como un auténtico campeón y la entregó a su público.
Ese gol de Rodri en el último minuto llenó el corazón de todos los que pensaban que tocaba sufrir una prórroga, penaltis, más agonía… pero no. La noche, mágica, terminó por cerrar una temporada marcada por emociones de cara a la venidera.
Llegan tiempos de cambios, de mejoras, de obras, de detalles, de jugadores que marcharán y otros que ficharán. El Ceuta sube de categoría y lo hace como campeón. Es bueno para esta tierra, bueno para que sea conocida por lo mucho que tiene que mostrar, bueno si se sabe hacer una campaña turística inteligente para que ese fútbol que ha hecho que recuperemos la ilusión aporte también ventajas para la ciudad.






