Es, sin dudarlo, la foto del Desafío de los 300 en Ceuta. Y lo es porque, quizá sin pretenderlo, refleja el espíritu de los Regulares. Ese valor, esa resistencia, esa dureza y una disciplina que les hace continuar, sin freno, en la misión.
Fiel Regular hasta morir, dice su lema. A los regulares les caracteriza el espíritu de compañerismo, el respeto, la unidad. Y todo eso, fíjense que curiosidad, ha quedado recogido en una imagen que se ha convertido en una de las más destacadas en este Desafío, sino la más.

Protagonistas
Jorge Zamora, policía local que ha participado en pruebas muy duras de competición, Carlos Otero y José Luis Roldán son sus protagonistas.
Formaban uno de los trinomios que participaba en esta prueba que se ha desarrollado esta mañana en nuestra ciudad. Ojo, que entre los tres suman 171 años, pero son unos auténticos máquinas, como han demostrado.

Y en esa carrera de obstáculos no han cesado a pesar de momentos como los reflejados en las imágenes de nuestro compañero Abdeselam Mohamed y de FAROTV.
Una experiencia única, pero también accidentada. Como los Regulares, estos participantes no podían detenerse, qué va. Siguieron, aun sangrando en el caso de uno de ellos, aferrándose a esa fuerza que crece con los momentos más difíciles.

El Desafío de los 300
Esta prueba se ha convertido en un auténtico referente para el deporte de Ceuta, no está exenta de riesgos y de momentos complicados como el recogido en estos momentos que recogen unas imágenes llamativas porque, aun estando herido uno de ellos, seguían apoyándose entre todos.
Esa es la magia que los regulares trasladan a quienes finalmente participan en esta gran prueba.
Ellos al final han sido protagonistas de esta jornada recibiendo el aplauso de quienes, como espectadores, también han sufrido por ese sufrimiento de ellos. Un sentimiento compartido porque con el Desafío se logra todo, hasta la empatía de quien sin participar termina haciéndolo.







A pesar de ser un juego, desafiando cuerpo y mente, que exige fortaleza física y psicológica, han demostrado ser los verdaderos campeones de los 300, al emular el sacrificio y el trabajo en equipo, de los que fueron valedores de sus hazañas en combate sin instrucción y preparación previa, solo llevaban el ADN de guerreros del Rif.
Una guerra que ningún país quiere como la peor pesadilla, ni tampoco sus protagonistas, que fueron olvidados y desterrados por la historia de reciente de España, dejando su tierra por un futuro mejor, un futuro que nunca se hizo presente.