Esta es una de las lecturas que cabría extraerse de la visita de trabajo que durante dos días han efectuado los responsables de Evaluación y Cooperación Territorial del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Ni la diversidad sociocultural de los centros, ni las escasas competencias lingüísticas en una parte del alumnado, ni las altas tasas de fracaso y abandono escolar, ni la nula creación de centros en los últimos ocho años. Nada. Las medidas de ajuste tomadas por el gabinete de Wert, destinadas a una “recuperación económica más rápida”, se aplicarán por igual “en Ceuta, Barcelona o La Coruña”, declaró ayer Xavier Gisbert, director general de Evaluación y Cooperación Territorial.
En tiempos de recortes, las condiciones fronterizas o las particularidades refrendadas formalmente en el Parlamento no cuentan. Eso sí. “Como en el resto de ciudades españolas”, volvió a defender ayer Gisbert, “el impacto de las medidas en el sistema educativo ceutí será reducido”. La relevancia de la noticia llega más lejos. No solo tendrá un “impacto mínimo” sino que, de existir, será beneficioso. Así lo dijo ayer Gisbert tras una reunión en la Delegación del Gobierno: “El incremento de las horas lectivas anunciado no tendrá un efecto vinculado a la pérdida de la calidad educativa. Al contrario”, explicó referiéndose a uno de los seis puntos que el Gobierno aprobará mañana en el Consejo de Ministros para recortar 3.000 millones en las partidas de educación del ministerio y de las comunidades autónomas.
La lección de los ajustes ha quedado bien aprendida en la ciudad. Con tal fin se ha dedicado con denuedo el director ministerial durante las dos jornadas precedentes, en las que ha despachado con todos y cada uno de los órganos vinculados a la enseñanza local. Como positivo, el director general dijo haber obtenido el acuerdo, la voz común, de que la enseñanza necesita mejorar. Del resto de asuntos, poco. Acerca de la construcción de centros educativos en la ciudad fue el propio delegado del Gobierno, Francisco Antonio González, quien volvió a mencionar, como solo proyecto “durante la legislatura”, la transformación de la facultad de Educación y Humanidades en un instituto o colegio, sin precisar. Sobre el convenio con la Ciudad se limitó a anunciar la posibilidad de que haya “alguna disminución”, pero, “en principio, la intención es que haremos lo posible para que el convenio siga en las mismas condiciones”. ¿Del capítulo del aumento de las ratios? Ya lo decía Gisbert el día anterior: tampoco afectarán a Ceuta -”son cifras adecuadas las que existen en los institutos ceutíes”, declaró-. En relación a las consecuencias, y como fin de la clase magistral, Gisbert consideró “disparatadas” las cifras de interinos despedidos que estiman los sindicatos.
El delegado del Gobierno y los ajustes públicos
No será porque no lo lleva advirtiendo prácticamente desde que fue nombrado delegado del Gobierno. “Vendrán recortes y tiempos duros”, decía Francisco Antonio González en casi cada una de sus comparecencias, apariciones públicas que solían finalizar con un retante “y después no digáis que no lo avisé”. Ayer, tras la reunión que mantuvo con los representantes del ministerio, González citó al ministro de Economía, Luis de Guindos, para enfriar aquellos ánimos propensos al descontento. “Lo que debemos saber es que, en caso de que seamos rescatados, quienes vinieran a gestionar los presupuestos llevarían unos recortes con los que deberíamos agarrarnos bien los lazos del zapato”. Gisbert asentía.







