Hay que saber atemperar entre la tradición y la realidad. De ahí, que aún estando de acuerdo con la petición de los empresarios del sector de la hostelería de defender sus intereses en unas Cruces de Mayo que desde luego se habían convertido en una desleal competencia y en un descontrol, también estamos en la obligación de defender las tradiciones de esta tierra. Y en una ciudad como la nuestra, el cuidado de las tradiciones y su potenciación no solamente es una obligación, sino una necesidad, sobre todo por las razones que de sobra son conocidas. De ahí que la medida que se ha propuesto, de manera que sean únicamente las Hermandades y Cofradías las que puedan tener restauración nos parece algo lógico que, ante todo, debe ser entendido por tanto por las asociaciones de vecinos de manera principal. Es el mismo cuento de la feria, pero todo ha de estar reglado, no es normal que cada uno haga de su capa un sayo. Quienes pagan sus impuestos están en su obligación de exigir y la Ciudad Autónoma de potenciar las tradiciones. Y en el camino se han entendido ellos.





