La comercialización de productos desde Ceuta a Marruecos ya es posible. Los acuerdos entre los gobiernos de los dos países hicieron posible acabar con el comercio atípico y desde hace unos meses se pueden llevar a cabo expediciones comerciales. Normalizar esa actividad es complejo, pero las buenas relaciones entre los ejecutivos español y marroquí han propiciado que el escenario sea ahora muy distinto al de hace apenas unos años.
Para consolidar más aún las exportaciones con el país vecino, el PP ha registrado en el Congreso de los Diputados una Proposición no de Ley (PNL) con la que pretende que el Instituto de Comercio Exterior (ICEX) elabore una guía específica que oriente a las empresas de Ceuta sobre cómo realizar las ventas en suelo marroquí.
La propuesta no es descabellada, sobre todo porque el ICEX es una entidad que cuenta con un prestigio reconocido en todo el mundo y desarrolla una labor más técnica que política pese a depender del Ministerio de Economía. De hecho, ya cuenta con un documento más global en el que indican a las empresas las pautas a seguir para sus ventas en el exterior, por lo que sería posible igualmente elaborar una manual mucho más específico sobre los requisitos que deben cumplir los exportadores ceutíes y melillenses.
No obstante, la iniciativa de los populares es solo un primer paso. Ahora comienzan una serie de trámites para que la PNL se debata en la Comisión Mixta sobre Insularidad de la Cámara Baja. Después, en caso de aprobarse, tendrá que llegar al departamento del ministro Carlos Cuerpo y, posteriormente, realizar el encargo de la guía al ICEX.
En cualquier caso, sería deseable que el enfrentamiento partidista quedara a un lado en un proyecto que, a priori, da la sensación de que no busca el enfrentamiento, sino ofrecer seguridad jurídica y garantías a las empresas exportadoras con sede en Ceuta.
Con altura de miras por parte de todos, sería posible, sobre todo porque es lo que demandan los emprendedores de la ciudad que tienen entre su actividad la comercialización de productos con Marruecos. Ellos serían finalmente los perjudicados si planteamientos como este, vengan de un partido o de otro, se convierten en un arma para quienes buscan sacar rédito político. Ese no sería el camino para ayudar a Ceuta.






