Crear una industria en nuestra ciudad nunca ha sido nada fácil, de manera primordial, porque no tenemos esa prestancia, pero cuando se inició un proceso con los derivados de productos de origen animal, resultó que por parte de la Unión Europea se pusieron todos los obstáculos posibles que cortaron de raíz ese incipiente camino. Desde entonces se ha hablado en muchas ocasiones de esa discriminación que se sufre por parte de la UE, pero no se ha logrado nada. La Delegación del Gobierno ha retomado el camino y en palabras del mismo delegado existen buenas posibilidades de poder convencer a quienes tienen en sus manos levantar la prohibición. Ello abriría unas puertas posibles a las industrias conserveras, donde parece que ya hay más de una que podría estar interesada. Pero antes, por supuesto, que seamos al menos iguales entre los iguales, y no considerados como un tercer país.





