La unidad sindical está rota. Al menos en Ceuta. Eso es lo que se puede deducir de la primera jornada de protesta en la calle contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno de Rajoy. Se puede decir que rozó el esperpento, sobre todo cuando en el resto del país UGT y Comisiones Obreras han contestado juntas la polémica reforma, han salido unidas en representación de los trabajadores de este país y han alzado una sola voz. Pero la escena era ayer bien distinta en nuestra ciudad. Los manifestantes convocados por Comisiones Obreras subían solos por el Paseo del Revellín a mediodía. A esa misma hora, pero en la plaza de los Reyes, comenzaban a llegar los primeros afiliados de UGT, apoyados por el PSOE. Cada uno a lo suyo. Unos y otros no llegaron a encontrarse, ni a coincidir en ningún momento. Se esquivaron cortésmente. En esto también Ceuta es diferente.





