Hacía tiempo que Simón Chamorro vivía en otra realidad, y se le echaba de menos. Hoy se ha marchado definitivamente, sin hacer ruido. En ese cálido regazo de su amada Pilar. Más amor, imposible.
Simón nació en Ceuta en 1952, era un hombre de ciencia y de cultura a la par. Licenciado en Biología comenzó sus clases en el Colegio San Agustín para luego obtener plaza de profesor de bachillerato, llegando a ser catedrático de Biología y Geología del Instituto Siete Colinas.
Gran aficionado a la fotografía, fue colaborador de la Sala Municipal de Arqueología de la mano de sus siempre queridos Juan Bravo, Carlos Posac y Emilio Fernández Sotelo. Con ellos llegó al Instituto de Estudios Ceutíes en 1983, en su sección científica, publicando por vez primera en la Revista Transfretana en 1984.
A finales de los años 80 colaboró en los trabajos para el PGOU de 1987, que no llegó a buen puerto, publicando en 1989 su Síntesis geológica de Ceuta, en colaboración con Mercedes Nieto García, estudio que sigue siendo indispensable en la bibliografía local. Después son muchos los artículos que ha publicado en congresos y revistas de prestigio, siendo también ameno conferenciante.
El Instituto de Estudios Ceutíes fue sin duda uno de sus ámbitos preferidos de acción cultural, del que ha sido director entre 1998 y 2015, y pertenecido a las juntas anteriores y posteriores, principalmente a cargo del servicio de publicaciones de la institución. Sin él hubieran sido imposibles proyectos como el Homenaje al Dr. Carlos Posac o la Historia de Ceuta.
Otro de los proyectos en los que estuvo muy implicado fue en las campañas arqueológicas del Abrigo y Cueva de Benzú, que apoyó siempre en la medida de sus posibilidades.
Motor de congresos y publicaciones; impulsor de sacar el conocimiento a la calle y a los investigadores al campo, era un incondicional de excursiones culturales y científicas a un lado y otro del Estrecho.
Fuera del ámbito de la docencia y la cultura, estuvo a cargo del Area de Sanidad de la Delegación del Gobierno en 2013. Estaba en posesión del Premio Encina y del Escudo de Oro del Instituto de Estudios Ceutíes.







Excelente profesor, humanista ’y un apasionado por su trabajo al que hemos tenido el honor y la suerte de ser sus alumnos de biología en el instituto "Siete de Colinas" a finales de la década de los 80.
Recuerdo lo metódico y exigente de sus clases, y sobre todo, lo cercano que era con sus alumnos, a pesar de esa seriedad y distanciamiento profesional que le caracterizaba, que bajo ningún concepto, eclipsaba ese extraordinario talante de gran persona, con un sentido del humor peculiar que le hacía merecedor de todo nuestro cariño, nuestro respeto y de nuestro eterno recuerdo y admiración, en definitiva, un docente de vocación que amaba su profesión.
Mis más sinceras condolencias a su esposa, familiares y especialmente a su hermana Cinta, bibliotecaria de la antigua Caja Madrid.
Descansa en paz, Simón 🌷
Mucho que aprender de él. Como ha dicho un amigo, MAESTRO , gracias por tanto.