En esta fotografía que nos ha facilitado nuestro paisano D. Manuel Ramos Almenara, podemos observar el notable incremento en edificios de varias plantas, que nos ofrece nuestra ciudad. Ya no es la que inmortalizara Luigi Masetti en 1.900 (publicado en este diario el pasado 15/01/2025) cuando aún Ceuta moría constreñida en su reducido espacio, tanto su población como su economía, dormitar en espera que algo o alguien llegara y favoreciera el desarrollo que tanto se ansiaba. Sobre todo, de cara a Marruecos, que en un marco de buena vecindad se podrían establecer relaciones comerciales y por otra parte, acabar con las violentas incursiones de las cabilas vecinas, de las tropas del sultán o de aquellos bandidos como el “Valiente” o el “Vinagre”. Estos puntos eran los objetivos prioritarios no solo por los beneficios que aportarían para ambas partes, seria por el simple deseo de contactar con el pueblo por el que tanto cariño, simpatía y admiración han sentido siempre los españoles y mas aun los habitantes de esta tierra.
En Marruecos sin embargo la situación política y económica era insostenible. Es un auténtico avispero y más aún desde la insurrección del Doghi. Al tiempo las potencias europeas, en principio fundamentalmente Francia e Inglaterra, deseando aumentar sus influencias coloniales, acuerdan que la primera se encargaría de introducir las reformas necesarias para acabar con la anarquía del país vecino (respetando los derechos tradicionales de España que, por la proximidad e historia, le corresponde). Dicho acuerdo, reconocido por todos los países implicados, se complicará cuando Alemania presente enérgicamente su disconformidad. Para superar la crisis Franco Alemana las potencias europeas deciden convocar una conferencia internacional para definir de una vez junto a Marruecos, las medidas a tener en cuenta, con la finalidad de acabar con la anarquía norteafricana. Se elige la ciudad de Algeciras (por ser equidistante de las capitales española y marroquí) como enclave idóneo para llevar a cabo las reuniones necesarias y que tras solventar muchas dilaciones, se inician el 16 de enero de 1.906. Los acuerdos alcanzados con respecto a la policía, Hacienda de Marruecos, represión del contrabando de armas, creación de un banco de estado de Marruecos, el pago de impuestos a extranjeros …. Se firmaron, pero la actitud de los franceses con la ocupación y bombardeo de Casablanca y proclamación de MULEY HAFID acabaron por anular lo trabajado en las reuniones algecireñas cuando finiquitaron el de abril de 1.906.
Para Ceuta dicha conferencia de Algeciras es el punto de inflación, pues España, motivada por los argumentos internacionales, estudia la posibilidad de realizar una “filtración pacífica” en el país vecino (1) alcanzar el progreso y el desarrollo que tanto anhela: construcción del puerto, ferrocarril, carreteras. Todas estas mejoras en infraestructuras y el correspondiente porvenir que se espera, provoca una fuerte inmigración de peninsulares, preferentemente andaluces, de tal calibre que el crecimiento demográfico es muy significativo: de 7.865 civiles en 1.905 se pasa a 34.582 en 1.930.
Las consecuencias enormes, aunque no siempre fueron positivas, pues al mismo tiempo se extendió el chabolismo y se produjo un anarquismo urbano de tal envergadura, que apenas había ya espacio para jardines y plazas.
D. Juan Antonio Rodríguez Morales






