{jaimage crop="TC" /}La artista granadina Cristina Martín Cabello expone en el Museo del Revellín, desde hoy y hasta el 23 de febrero, su obra en acuarela
Desde hoy una nueva exposición luce en el Museo del Revellín. Se trata de ‘Sentidos de la naturaleza’, de la artista granadina Cristina Martín Cabello, quien expone más de cincuenta acuarelas hasta el próximo 23 de febrero.
–Estamos en una sala pero ‘caray’ Cristina parece que estamos en mitad del campo...
–Me gusta que me digas eso, es mi objetivo. Hago acuarelas sobre los hongos, mariposas, todo tipo de flores y no sólo las que se ven a simple vista sino también las que se esconden debajo de las piedras.
–¿Esta pasión a cuando se remonta?
–Desde pequeña he pintado, siempre me ha gustado y me visto útil. Poco a poco fui pintando paisajes o estampas de la vida cotidiana pero un día ví como mis ojos se habían adaptado a la naturaleza hasta el punto de que es como más cómoda me siento.
–Esa manida pregunta de ¿playa o montaña? toma importancia en su caso...
–A mí me gusta la playa, claro, pero más el campo, al que voy todos los fines de semana y entre semana cuando tengo tiempo también.
–Veo muchas acuarelas...
–...Y no de un sólo tipo sino de muchos distintos estilos de acuarela. Modestamente creo que he inventado un tipo de acuarela, de hecho mucha gente me dice mirando mis cuadros “oye Cristina esto no puede ser acuarela”. Esto ocurre porque la acuarela que yo hago no es apenas aguada. Además me gusta que lo que queda más lejano parezca más acuarela que el primer objeto significado. Por ejemplo, en un cuadro de un hongo, el hongo no parece acuarela sino más bien un dibujo realista y lo que le rodea en el ambiente sí que da la sensación de ser lo que es: acuarela. Sobre la percepción que he reflejado acerca de eso que hay personas que dicen que mis cuadros no parecen acuarela, tengo que añadir que incluso algunos profesores ya me lo decían.
–¿Quiénes son sus maestros?
–No los tengo; he estado en escuelas pictóricas pero mi verdadera escuela es lo que ven mis ojos, es decir, la naturaleza.
–¿Conocía Ceuta?
–Había venido a Ceuta más veces, porque tengo aquí a un familiar. De hecho, en el Revellín había entrado varias veces antes para ver exposiciones de óleos y realistas.
–¿Le ha parecido Ceuta un campo de cultivo para su imaginación?
–Ceuta está muy bonita, cada vez mejor, porque en los últimos años han puesto muchas cosas nuevas y se ha quedado muy bien y eso favorece a que las flores salgan más animadas. Si tuviera que pintar algo sobre Ceuta, pintaría árboles de los paseos del centro.Tengo que decir que ya he tirado unas cuantas fotos por aquí –señala la mano que a través de la cristalera se pierde por el paseo del Revellín–.
–¿Cuando pintas?
–Cuando tengo tiempo y cuando tengo ganas porque si estoy confusa al final no salen las cosas como a mí me gustan. Eso sí, el estado de ánimo me da igual: triste o alegre afronto igual el trabajo.
–Veo que los cuadros están en venta...
–...El precio lo marco yo según lo que hayan costado los materiales y por supuesto el tiempo que me ha llevado pintarlos.
–Que no debe de ser poco.
–Me gusta que me lo digas porque parece que no es dificultoso pero sí lo es. Para hacer un cuadro hay que estar muchas mañanas y tardes dedicándose a ello, más aún cuando se pinta con unos pinceles superfino, como hago yo, unos pinceles de 0,3 y 0,5 que suelo utilizar sobre todo para hacer el dibujo del fondo.
–O sea...
–Unas tres semanas.
–Eso sin contar el tiempo que se precisa para que llegue la inspiración...
–Cuando camino suelo ir mirando a la naturaleza, me distrae y además aprovecho para ir tirando fotos que pueden ser el germen de los futuros cuadros. Pero sobre todo mis cuadros nacen de mis paseos por el campo, de las fotos que hago y de las imágenes que veo en libros de naturaleza.
–¿Tiene algún lugar especial?
–Los campos de la provincia de Granada me inspiran mucho, aunque casi todos tienen encanto, porque no se me ocurre que haya un espacio abierto que no sea hermoso.






