El salón de actos del ayuntamiento acogió ayer una actividad protagonizada por docentes y alumnos del CEIP José Acosta
El salón de actos del Ayuntamiento se abarrotó ayer para presenciar la presentación del libro ‘Leer, ¡qué gran aventura!’, texto escrito por dos docentes del colegio José Acosta, Ángeles Lara y Esteban de las Heras, y editado por Entrelíneas Editores. La presentación contó con la representación de breves piezas teatrales cuyos protagonistas fueron los propios alumnos del centro.
“En el origen del libro hay un proyecto de medio ambiente que promovimos en el colegio”, explicó De las Heras sobre las causas que subyacen a la escritura de este libro, compuesto de dos relatos breves y una obra dramática representada por los alumnos del centro durante la semana cultural. “Organizamos el ‘pelotón verde’, un grupo de alumnos que se dedica a limpiar y a concienciar a sus compañeros acerca de la importancia de no ensuciar el patio del recreo”, señaló. De esta experiencia surgió la inspiración en De las Heras.
Ayer fueron los propios alumnos de Primaria quienes volvieron a representar varios extractos incluidos en el libro, actuaciones que provocaron el entusiasmo y arrancaron los aplausos del respetable asistente ayer al salón de actos del ayuntamiento. “Se trataba de hacer unas piezas simpáticas y divertidas con las que los alumnos se habrían de sentir identificados”, explicó De las Heras, maestro de Educación Física en el José Acosta, a quien le sorprendió la iniciativa de su compañera Ángeles Lara cuando le mencionó la idea de remitirlo a una editorial con vistas a ser publicado.
Así fue en cuanto tuvo completas las otras dos historias que conforman el volumen, cuentos basados en una serie de episodios de “aventuras mágicas en las que aparecen personajes con los que los alumnos han de relacionarse durante el curso: Peter Pan, Don Quijote, el Hombre del Saco...”
Sobre la importancia de la lectura en la sociedad, De las Heras ni siquiera duda un segundo, pero apunta a que debe lograr no considerársela como una obligación. “Los niños deben divertirse al leer. Tienen que ser historias significativas para ellos”, responde este docente ceutí que nunca se había planteado dedicarse a la literatura infantil, un género en alza. “Lo hice como afición, pero si va bien me pensaré continuar”.






