Un estudio del servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario concluye que los valores no han variado “significativamente” en las nuevas instalaciones
La tasa de infecciones contraídas por los pacientes en las dependencias del nuevo hospital de Loma Colmenar –las denominadas enfermedades nosocomiales– no ha variado significativamente respecto de las registradas en el antiguo centro hospitalario de la Cruz Roja. Así ha concluido un estudio llevado a cabo por el servicio de Medicina Preventiva, Salud Pública y Prevención de Riesgos Laborales del Hospital Universitario.
Pedro ingresó las navidades pasadas aquejado de una neumonía. Fumador empedernido, pese a los achaque propios de la edad –lo próximo que cumplirá será 77 años–, Pedro estaba a punto de ser dado de alta tras un fuerte tratamiento a base de antibióticos. Sin embargo, una inoportuna infección de orina lo retuvo una semana más en planta. Tras una investigación llevada a cabo en el hospital, se halló la fuente de contagio en el hermano de Pedro, que fue a visitarlo portando la bacteria que leo produjo la infección de orina. Como Pedro son casi tres las personas de cada cien pacientes que resulta afectada por una patología adquirida en el centro sanitario, sea por médicos, visitantes o instrumentales. En cambio, el porcentaje de infecciones en el periodo comprendido entre 2007 y 2009, el correspondiente al antiguo edificio de la Cruz Roja, no llegaba a los seis pacientes de cada cien que transcurrían en el hospital más de 24 horas.
Una de las discusiones planteadas antes de realizar la investigación, según consta en el trabajo presentado por el equipo médico de Julián Domínguez presentado durante un congreso recientemente celebrado en Murcia, era si la superficie del nuevo hospital, con una distribución más adecuada de los espacios, sería menos propensa a la aparición de enfermedades hospitalarias.
Una vez analizados los estudios llevados a cabo en los últimos tres años, el servicio de Medicina Preventiva del Hospital Universitario concluye que, aunque el mantenimiento de condiciones óptimas de las instalaciones es un “factor esencial”, la infección nosocomial es intrínseca a la actividad hospitalaria.