El colegio de Abogados de Ceuta distribuyó ayer a todos los abogados de la ciudad el informe sobre la modernización del lenguaje jurídico, elaborado por una comisión de expertos y que trata, mediante recomendaciones a los profesionales del Derecho, de que empleen un lenguaje jurídico comprensible para el ciudadano, “ya que el acceso a la Justicia también radica en el derecho a comprender”, estimó el ministro de Justicia, Francisco Caamaño, al respecto.
De este modo, y tal como indicó a ‘El Faro’ la decana del Colegio Isabel Valriberas, “la circular que hemos enviado trata de poner en conocimiento de todos los abogados una tendencia que se va instaurando desde hace cierto tiempo y que nace de la inquietud que el ciudadano tiene en la sociedad actual, lo que le lleva a interesarse de primera mano por su situación jurídica”.
Asimismo, la decana añadió que el plan de modernización de la Justicia, como así lo ha denominado el ministerio del ramo, “pretende paliar el desconocimiento que muchos ciudadanos tienen al acudir a un juicio en el que ellos, de una u otra manera, son parte del mismo, un acercamiento que, no obstante, jamás debe desencadenar en el uso de un lenguaje vulgar y sí en tener la capacidad de transmitir el mensaje de una forma más clara, precisa, ordenada y directa algo parecido a lo que ocurre en el ámbito de la medicina ya que el paciente prefiere que el médico le comunique el diagnóstico en un lenguaje comprensible y no en el argot médico”.
Además, Valriberas adelantó que “para los alumnos de la escuela de Práctica Jurídica, pondremos a su disposición la tendencia que marca el informe para que puedan desarrollar mejor su futuro trabajo”.
Sobre el informe, que Caamaño presentará en el próximo Consejo de Ministros en pos de una aceptación unánime, también se pronunció el presidente de la Audiencia Provincial, Fernando Tesón quién se mostró “de acuerdo con la propuesta porque el pueblo no tiene la obligación de tener conocimientos jurídicos de ahí que, por ejemplo, en una sentencia dada a un particular se cubra un vacío de comunicación y entendimiento”. Además, Tesón recordó que “no es la primera vez que el lenguaje jurídico avanza en este sentido pues ya en 1985 se dio un paso al sugerirse que las sentencias no comenzaran por un gerundio, lo que complicaba la frase entera”.






