Resulta que el caos y la desesperación se han vuelto a convertir en el día a día de la frontera del Tarajal. La situación se ha ido complicando desde el cierre del Tarajal II como consecuencia de las medidas de presión puestas en marcha por los comerciantes de los polígonos, cerrando los accesos a los mismos durante las horas en que debe permanecer abierto el paso de mercancías que funciona desde el pasado mes de febrero.
En Marruecos, la situación es desesperante porque todos los días son miles de personas las que se acumulan para entrar en nuestra ciudad. Y en la misma cola están porteadores y ciudadanos que vienen a trabajar. Pero, ayer tarde se complicó más la cosa cuando resulta que más de mil quinientas personas, todos ellos porteadores, que esperaban salir con sus mercancías en dirección a Marruecos, salieron al tropel para pasar hacia su país utilizando los carriles destinados a los vehículos.
Es verdad que no hay relaciones a nivel fronterizo porque no se observa ninguna solución de ‘andar por casa’. Ya no es que se pida la intervención de Madrid y de Rabat para solucionar un problema que a los dos países se les ha ido de las manos, si de verdad están interesados en solucionar una frontera que presume de ser una de las dos que la Unión Europea tiene en el Norte de África.






