El consejero de Presidencia del Gobierno de Ceuta, Alberto Gaitán, y la jefa del Servicio de Protección a la Infancia local, Toñi Palomo, encontraron ayer “predisposición” en los ministerios de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, por un lado, y en el de Juventud e Infancia, por otro, para afrontar el incremento de la presión migratoria infanto-juvenil que soporta la ciudad desde principios de año.
Se trata de un problema “estructural” que cíclicamente se agudiza, como ha sucedido especialmente durante el mes de febrero, con el que Gaitán y Palomo han encontrado en el Ejecutivo central voluntad de articular fondos y recursos para paliar una coyuntura que, según reconocieron, también les preocupa.
La sensibilidad de la Administración General del Estado es lo menos que puede esperar Ceuta a la que espera de que se materialicen los anuncios efectuados por el secretario de Estado y los directores generales sobre la habilitación de fondos y nuevas fórmulas para agilizar los traslados de menores extranjeros no acompañados a la península.
La respuesta de los ministerios debe llegar antes de que el colapso de las infraestructuras disponibles en Ceuta sea peor y todos los departamentos del Estado deberían aportar ayuda dentro de sus capacidades y disponibilidades, que en el caso del Ministerio de Defensa son especialmente altas en la ciudad.
Con ‘La Esperanza’ con casi el doble de los 132 niños migrantes solos que tiene asignada la ciudad como capacidad máxima incluso en situaciones de emergencia y el flujo de entradas irregulares más reducido, pero todavía abierto, la colaboración entre administraciones se vuelve más importante que siempre para responder con eficiencia a cualquier contingencia en un ámbito que merece una atención especial por parte de todas las instituciones y la sociedad en general.






