Sociedad

En la Piel | 8M: Mujeres que aprendieron a no tener límites

Hemos conocido a trabajadoras de diferentes ámbitos para conocer su historia, los prejuicios que se han encontrado en el camino y cómo han conseguido llegar a lo más alto

Ocho mujeres, ocho vidas y ocho trayectorias con un mismo elemento común: que el género no marque los límites. En el marco del Día Internacional de la Mujer, que se celebra este domingo 8 de marzo, hemos recogido el testimonio de ocho mujeres trabajadoras de Ceuta de ámbitos muy diversos para conocer sus historias en primera persona.

Algunas de ellas trabajan en sectores donde aún hoy siguen siendo minoría y han contado por qué eligieron ese oficio y qué prejuicios se han encontrado en el camino.

Además, hemos conocido cómo es conciliar el éxito laboral con la vida familiar. Algo que todavía sigue siendo una asignatura pendiente.

Con todo ello, también hemos querido rendir homenaje a todas esas mujeres que lucharon por avanzar hacia una igualdad real y que, gracias a ellas, hoy podemos alcanzar puestos de responsabilidad y dedicarnos a eso con lo que soñamos de niñas.

La vocación marca el camino de estas mujeres

Las ocho protagonistas de este reportaje son profesionales de diferentes sectores.

Muchas de ellas eligieron esos caminos por vocación y han demostrado que, con formación, empeño y profesionalidad, pueden llegar a lo más alto.

Silvia Rojas Rodríguez es fiscal jefe de la fiscalía de Ceuta y su función es velar “por el cumplimiento de las leyes en los procedimientos, protegemos los derechos de las personas más vulnerables y velamos, en definitiva, porque se haga justicia”.

En su caso, “desde pequeña siempre tuvo un sentido por la justicia. No me gustaba que hubiera conflictos o que quedaran sin solucionar. Luego me di cuenta de que el derecho era una forma de proteger a las personas y también de poner límites a los abusos. Siendo fiscal te das cuenta que puedes proteger el interés general y además ayudar a que se haga justicia y que la justicia llegue a todos”, cuenta Rojas Rodríguez.

La vocación también ha marcado el camino de Irene Falla Ruiz, ingeniera aeronáutica que trabaja en Helity como responsable de Seguridad Operacional y responsable del Control de la Conformidad.

Desde pequeñita me gustaban muchísimo los aviones, mi padre me inculcó el amor por la aviación y me acuerdo que, cuando éramos pequeños, mi hermano y yo íbamos a la cabina de los aviones y saludábamos a los pilotos. Ese mundo para mí era fascinante desde el principio”, dice.

El deporte también tiene cabida en esta historia de la mano de Soraya Chairi Benyamna Damgha, una joven que lleva toda la vida jugando al fútbol y ahora lo vive de otra manera como árbitra de la Federación de Fútbol de Ceuta. “Unos compañeros me lo recomendaron y una vez dentro vi la posibilidad de ascender, que es un mundo profesional y dije esto me gusta y quiero seguir adelante”.

Ahí conoció a Radia Demga Hamed, que fue árbitra de fútbol sala y actualmente trabaja como responsable de post venta de Stellantis de Borrás Automoción. Según dice, “siempre me he movido en ámbitos más masculinos”, pero eso no le impidió hacer lo que le gustaba, contando también con el apoyo de su familia.

De hecho, “mi padre me ayudó a ser independiente y me acercó al mundo del motor. Yo quise aprender como conocimiento propio, para saber arreglar mis coches, y al final me apunté al ciclo de automoción y acabé aquí. Ahora estoy en gestión del taller como responsable”, cuenta.

Ejemplos en sus familias

También, el tener un referente cercano puede marcar tu camino. Así le pasó a María González Moraleda, capitán de la Marina Mercante actualmente al mando del buque Passió per Formentera de la compañía Balearia. Ella se dedicaba al mundo del marketing y la publicidad, pero su hermana trabajaba en Balearia y “la visitaba en el barco y me gustó”.

Finalmente, “empecé a trabajar como auxiliar de pasaje hasta que fui subiendo, subiendo, y llegar hasta lo que soy hoy, capitán”.

Asimismo, para la soldado Gema Jiménez Ayora también su hermana es un ejemplo “en todos los aspectos. Ella es cabo primero aquí, en Ceuta, me fijé mucho en su ejemplo, me gustó y aquí estoy después de 21 años”.

Por su parte, a Mari Carmen Caracena del Barrio, directora del IES Luis de Camoens, la docencia le viene por su padre, que también fue maestro. Sin embargo, ella en un principio no quería dedicarse a esto. Estudió una ingeniería técnica de la rama de electrónica y al terminar empezó a dar clases particulares, sintiendo así el gusanillo por este trabajo.

En último lugar, María Izuzquiza Márquez es interventora delegada territorial de la Seguridad Social y madre de familia numerosa. Ella estudió la doble licenciatura de Derecho y Administración y Dirección de Empresas y “me influyó mucho” a la hora de decidir cómo enfocar su carrera profesional.

Eso, y también “el marco profesional que nos ofrece la Administración pública, que nos permite desarrollar una carrera sólida y especializada y al mismo tiempo, la conciliación”, que en su caso es muy necesaria con tres niños de 1 año y medio, 3 y 4.

Demostrar más por el hecho de ser mujer

Llegar al éxito no ha sido fácil para estas mujeres. De hecho, la mayoría, en algún momento, han vivido alguna situación incómoda por estar en ámbitos donde no se esperaba que hubiera mujeres. Sin embargo, ellas estaban ahí, rompiendo moldes y desafiando los estereotipos. 

Por ejemplo, Irene Falla vivió esto en la universidad. Ella es ingeniera aeronáutica por la Universidad Politécnica de Madrid y, según recuerda, “empecé a estudiar a finales de los noventa. A lo mejor éramos cuatro o cinco chicas en clase y sí que había comentarios en plan de ‘váyase usted a fregar’ o ‘váyase a la cocina’, de profesores más mayores. No les hacíamos ni caso, la verdad”.

También de esos años, cuando empezó en la fiscalía, Silvia Rojas tiene alguna anécdota en este sentido. Y es que, “cuando llegué, quizás también por mi juventud, recuerdo un ciudadano que se acercó a la fiscalía a hacer una pregunta al fiscal. Le atendí yo y me dijo que quería ver al fiscal de verdad y no a mí”.

Desde su punto de vista, “quizás el prejuicio más importante que lleva la sociedad en este ámbito es la idea de pensar que la autoridad tiene que tener un género determinado. Pensamos en un juez, pensamos en un fiscal, como una persona masculina, seria. Para la justicia y quienes nos dedicamos a esto, lo verdaderamente importante es el compromiso y la forma en la que ejerces tu trabajo con independencia absolutamente del género que tengamos”.

En esta misma línea, la capitana del Passió Per Formentera, María González, ha añadido que “siendo oficial, siempre he sentido que tenía como que demostrar más mi valía que otros compañeros del sexo masculino”. Aunque por suerte, “en mi carrera, es verdad que me he encontrado con compañeros que me han tratado súper bien”.

Cosas que siguen pasando hoy en día

A pesar de que se ha avanzado mucho con el paso del tiempo en materia de igualdad, algunas profesionales de sectores todavía masculinizados tienen que enfrentarse a comentarios inapropiados.

Así lo ha vivido la joven árbitra Soraya Chairi, quien ha visto cómo “en el campo es verdad que pasa mucho que alguien te manda a la cocina. Todavía hay ese tipo de prejuicios que se deberían eliminar, pero como he dicho antes, al final demostramos más con hechos que con palabras lo que somos y que somos capaces de conseguirlo todo”.

Y eso es lo que hace la responsable del taller Radia Demga, quien ha visto como “a veces los clientes han estado más expectantes al tratar con una mujer, pero una vez empiezas hablar con ellos de cuestiones técnicas”, se dan cuenta de que lo importante es el conocimiento que tienen sobre el tema.

Y también estas faltas de respeto vienen en muchas ocasiones dadas por los más jóvenes, tal y como cuenta la directora del IES Luis de Camoens, Mari Carmen Caracena. “Dentro del aula, con algunos alumnos sí te das cuenta de que si es un profesor el que regaña como que le tienen más respeto que a las mujeres. Ahora como directora sé imponerme bastante y el que no me tiene respeto a mí, tampoco se lo tiene a un profesor”, asegura.

Sectores en los que no hay tantos prejuicios

Caracena también hace hincapié en que, en la docencia, nunca se ha sentido cuestionada por otros compañeros. Según su experiencia en este ámbito, “no he encontrado prejuicios. No me he encontrado con ninguna traba que me haya impedido hacer las cosas por el mero hecho de ser mujer”.

Algo en lo que coinciden la militar Gema Jiménez y la interventora María Izuzquiza. La primera de ellas asegura que “me han considerado siempre un soldado más. En todos los puestos que he pasado por mi vida militar siempre he sido una más”, reitera.

Por su parte, Izuzquiza manifiesta tener “la gran suerte de, a día de hoy, en lo que llevo en la administración pública, no haber sufrido ninguna distinción por el mero hecho de ser mujer. Creo que realmente se está valorando mucho lo que es mi trabajo, mi dedicación y mi preparación, porque al final yo vengo de una doble licenciatura, y luego mi responsabilidad. Creo que esto es lo que está destacando más en mi carrera profesional”.

La conciliación familiar y laboral

Otro de los aspectos que hemos tratado con estas mujeres trabajadoras es la conciliación de la vida familiar y laboral, algo que todavía sigue siendo una asignatura pendiente en muchos sectores.

Algunas de ellas han compartido su propia experiencia, como es el caso de Irene Falla y María Izuzquiza, esta última madre de familia numerosa.

Falla relata la experiencia que tuvo cuando pidió su baja de maternidad. Aunque contó con todo el apoyo por parte de la empresa, “por parte de la autoridad sí que tuve un problema porque se supone que tú no puedes mantener tu ‘accountability’, tu responsabilidad, con una baja de cuatro meses”.

“Entonces, bueno, en ese momento tuve que justificarlo, hacer un montón de escritos y hacer proyectos de gestión del cambio para que ellos vieran que en realidad una baja maternal no es una baja por enfermedad. Tú no estás inhabilitada, puedes trabajar, puedes estar pendiente, y al final lo entendieron, pero me costó bastante, me costó”, recuerda la responsable de Seguridad Operacional y responsable del Control de la conformidad de Helity.

Trabajar y tener familia numerosa

Este es el caso de María Izuzquiza, madre de tres pequeños que se llevan un año y medio entre ellos y es “un auténtico caos.  No os voy a engañar. Creo que es súper importante la organización de tareas que tenemos en casa para poder llevar nuestro día a día, porque al final nosotros vinimos aquí a Ceuta por mi trabajo y nuestra familia está en Madrid, entonces me encuentro con mi marido los dos realmente solos”.

Por ello, la interventora delegada territorial de la Seguridad Social valora mucho el pertenecer a la Administración Pública ya que “contamos con un plan concilia de la Administración General del Estado que nos permite dar un respiro a la vida porque al final esto es inabarcable”.

Según detalla, ese plan “nos permite tener la flexibilidad horaria, que me permite llevar a los niños al colegio y luego mi marido los recoge, porque los dos trabajamos, él en el ámbito privado y yo en el sector público. También nos da opciones de ampliación de los permisos de maternidad y paternidad o de cuidado de hijos menores cuando la vida así lo necesite”.

A pesar de estas facilidades, lo más complicado para esta madre trabajadora es el tema de las vacaciones escolares ya que “uno tiene que coger vacaciones y el otro seguir trabajando, tiene que venir algún familiar a echarnos una mano o tenemos que apuntarles en algunas clases que ofrecen aquí en Ceuta”, detalla María Izuzquiza.

Además, quiere poner en valor el apoyo que tiene a su lado, su marido. Sin él, abarcar a todo sería imposible porque “son tres súper seguidos, tres niños terremotos y activos, que es una locura. Al final los dos hacemos muy buen equipo, yo siempre lo digo, somos un equipazo, que entre los dos o nos unimos o esto al final no lo podemos sacar adelante”.

En definitiva, “la verdad que tengo suerte en este sentido, pero no es suficiente tampoco, no nos vamos a engañar”, expresa esta madre de familia numerosa.

Mensaje a las niñas: que nunca dejen de creer en ellas mismas

En base a sus propias experiencias, estas mujeres también han querido aprovechar este espacio para trasladar un mensaje a esas niñas y jóvenes que son el futuro, para que no tengan miedo a abrirse camino en sectores tradicionalmente masculinos.

En ese sentido, Irene Falla les diría que “ellas pueden ser lo que quieran ser. Ahora mismo este ya no es un sector de hombres. Cada vez somos más mujeres y cada vez las mujeres ocupan cargos más altos, cada vez hay más pilotos, cada vez hay más mecánicas y cada vez somos más ingenieras. Yo creo que no hay límites, que pueden llegar a donde quieran”.

“Además, las mujeres somos grandes gestoras y nuestra inteligencia emocional nos hace estar un paso por delante”, añade.

Desde su experiencia, la joven árbitra Soraya Chairi les dice “a las niñas que no se auto limiten, que al final pueden conseguir todo lo que quieran. Si tienen ese talento y quieren empezar a arbitrar, que se animen y que entrenen, que estudien, que lo pueden conseguir, que no es imposible”.

En misma línea, la capitán María González expresa que “el mar no entiende de género. Entiende de preparación, carácter y pasión. Y que se formen, se preparen y, si su sueño es trabajar en el mar, que lo persigan porque se puede conseguir”.

Además, Gema Jiménez, en base a lo vivido en el ámbito militar, añade que “sí que es verdad que la mayoría son hombres, pero también ya las mujeres somos muy notables en todas las unidades. Hay que tener vocación, por supuesto, como en todos los trabajos, pero sí que las animo porque no van a verse solas. Ya somos muchas”.

La reflexión final

Como broche de oro, las protagonistas también han dejado una reflexión sobre el 8M, Día Internacional de la Mujer. Una jornada de reivindicación y también de agradecimiento a todas las mujeres que nos precedieron y que lucharon por conseguir derechos y avanzar hacia una igualdad real.

Para María Izuzquiza, el 8M “es un momento de dar gracias a las mujeres que empezaron este camino, a las que nos ayudaron a llegar a todo lo que estamos consiguiendo hoy en día y concienciarnos en seguir desarrollando un entorno en el que el mérito y la capacidad sean los que nos abran las puertas. El 8M es un tiempo de reflexión y de dar gracias de lo que hemos conseguido, pero también un impulso para seguir adelante”.

Y es que, “la igualdad será real cuando el talento, el compromiso y la profesionalidad sean lo realmente importante. Será real cuando la conciliación no sea un privilegio y no sea una carga para las mujeres y cuando la autoridad de las mujeres no tenga que demostrarse dos veces”, expresa Silvia Rojas.

Para Mª Carmen Caracena, “será real cuando todas las mujeres nos lo creamos”.

En definitiva, “la igualdad será real cuando dejemos de pensar que dedicarnos a algo de hombre sea romper moldes y sea buscar construir nuestra propia vida”, concluye Radia Demga.

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