Sobre el papel, una combinación relativamente sencilla. Sobre el terreno, al contrario. Un operativo preparado al detalle y sobre el que se ha trabajado tiempo puede no salir como se había previsto por cualquier incidencia. La Policía se cree sola en la calle. Pero sobre sus cabezas existe esa sensación de saberse mirados, controlados. Hasta que finalizaron los registros no se permitió la entrada ni salida por las calles que comunicaban con las viviendas. Padres que iban en busca de sus hijos para acercarlos al trabajo, madres que salían con sus pequeños en dirección al colegio y se topaban con los aledaños de su casa ‘tomados’ por la Policía, funcionarios, trabajadores del taller ubicado en el fuerte del Príncipe que tenían que llevar a cabo sus prácticas. La Policía solo dejaba pasar a personas a pie, obligándoles a dejar sus vehículos estacionados fuera del perímetro de seguridad. Solo las motos podían acceder a la zona y tras ser registradas por miembros de la UIP. Se tenía que controlar todo al detalle porque cualquier incidencia o cualquier algarada provocada podía terminar en otro tipo de intervención no deseada. La operación se llevaba a cabo con el máximo de los cuidados, aunque mientras los agentes trabajaban sobre el terreno, aquí en Ceuta, el Ministerio de Interior ya lanzaba su primer mensaje en twitter en torno a las 5.00 horas. La operación, mantenida con total cautela, adquiría una importancia mediática sin que los propios profesionales en el terreno lo supieran. Ceuta amanecía y los vehículos policiales, todos con las placas de matrícula cuidadosamente tapadas, se posicionaban para emprender una caravana de pirulos y sirenas en dirección al helipuerto. Tres aparatos del CNP esperaban en la base para recoger a los detenidos y trasladarlos directamente a la península. Las inmediaciones del helipuerto eran también tomadas por los policías para evitar aproximaciones de terceras personas. Los dos detenidos viajaron en helicópteros distintos, a donde se subieron las pertenencias y lo decomisado en los registros a los que habían asistido. En el tercero se cargó más material y agentes del CNP, que abandonaban la ciudad pasadas las 11.00 horas dejando el resultado de otro operativo más que ha terminado por convertirse en habitual. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, se encargaba a las pocas horas de efectuar las primeras declaraciones políticas al respecto. Reconocía, en declaraciones a los periodistas, que ningún país está libre de la amenaza yihadista que sufre todo Occidente, mostrándose no obstante orgulloso de que España esté cumpliendo con “los deberes” en su lucha frente a ella. Fernández Díaz se refería así a la operación desarrollada por la Policía Nacional. Para el ministro esta operación confirma que ningún país está exento de la amenaza y que tanto las fuerzas de seguridad, como los servicios de inteligencia “están haciendo los deberes” en cooperación “muy intensa” con otros países, especialmente con Marruecos, lo que conduce con éxito a desmantelar una nueva célula de presuntos yihadistas. Curiosamente sobre el terreno hubo presencia de altos mandos policiales que siguieron el desarrollo del operativo desde un segundo plano pero conociendo al detalle todos los movimientos.
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