Es la fecha elegida por Caballas para la celebración de la que será la primera protesta pública contra la situación de colapso y caos total que se produce en el entorno fronterizo. Mucho han tardado. Mucho. Es tal la situación de caos que se produce que asombra que haya sido solo un partido político el que dé el paso. Debería haber habido una unión de todas las fuerzas para protestar por lo que está sucediendo. Porque sí, porque lo que ocurre es un auténtico cachondeo. Un cachondeo que sucede allá, en la otra punta, así que hasta que a uno no le afecta, no sufre en sus carnes lo que a diario y de forma constante padecen los vecinos de las zonas cercanas o los trabajadores que tienen que acudir a este lugar; o los taxistas, o los transportistas... A la lista pueden añadir los que ustedes quieren, la lista de la vergüenza puede ser tan larga que debiera causar sonrojo a quienes tienen la obligación de poner solución a este desaguisado.
No estamos hablando sólo de colas, tampoco de un problema que dependa del país vecino. Estamos hablando del claro reflejo de la incompetencia de una Delegación del Gobierno que no es previsora. Tenemos a un delegado que no sabe más que enrocarse ante los problemas. A las críticas que se le hacen a su gestión las rebautiza como ataques hacia su persona, obviando que él es el delegado del Gobierno y es quien tiene que saber rodearse del equipo de altura que busque la manera de dar soluciones. Pero este delegado no es así. A los problemas responde con reproches o con ruedas de prensa pintorescas. A las denuncias contra su pésima gestión responde con intervenciones maquilladas y preparadas o buscando el manto protector del alcalde Vivas, quien se está equivocando muy mucho en esa complicidad con quien, sin duda, está pasando al círculo de los peores mandamases de la plaza.
Es el delegado el que tiene que tener su plan B ante los mosqueos de Marruecos porque alguien quiera colarle lo que no debe por la frontera, lo que no podemos hacer es entregarnos a esta situación caótica de la que nadie quiere hacerse responsable, como si no hubiera salida, como si no hubiera un fin. La solución que da Cucurull es dejar que pasen las horas, las voces, las quejas... que pase un día más sin tener en cuenta el infierno que pasan porteadores, padres con niños, enfermos, profesionales, comerciantes, conductores... y así día tras día, abandonados a su suerte sin disponer de medidas alternativas urgentes. ¿Ustedes creen que es normal que los taxistas tengan que protestar como lo hicieron para ser escuchados?, ¿acaso no tiene la Delegación las vías suficientes como para enterarse de lo que está pasando, como para ordenar acciones concretas?, ¿hablamos de actuaciones o de respuestas tras quedar en evidencia?
Nada de lo que está pasando es normal. Y lo peor de todo es que haya quien se cubra de prepotencia para ni siquiera escuchar... a los que saben.





