• El historiador Francisco Sánchez ponía de manifiesto en un artículo publicado el domingo el incumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. El dictador atesora varios reconocimientos en vigor

El historiador Francisco Sánchez descubría en un detallado artículo, publicado en este diario el pasado domingo, los honores que todavía esta Ciudad presta a quien fuera el amo y señor de este país por imposición dictatorial, Francisco Franco. Nada menos que alcalde honorario y perpetuo de Ceuta desde 1939. Sánchez sacaba a la luz un dato de peso porque, entre otros asuntos, deja en evidencia el cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

Pero no solo Franco fue considerado alcalde perpetuo, sino que a fecha de hoy todavía sigue atesorando tal consideración, según han confirmado fuentes de la Ciudad Autónoma. Es más, sigue vigente ese honor pero además se le concedió la Medalla de la Ciudad de oro y brillantes. Desde 1939 es alcalde perpetuo e hijo predilecto, sin que nadie haya dado un paso para cambiar tal consideración. Y desde los años 50 dispone la medalla de la Ciudad.

La investigación de Sánchez ha permitido que se pongan las miradas en la figura del dictador para conocer que no solo se mantienen esos honores sino que no se ha movido un dedo para proceder a su retirada o para aplicar hasta este extremo la Ley de Memoria Histórica.

El trabajo del historiador ceutí, puramente objetivo y escrupuloso en los datos, pone de manifiesto un vacío claro, pero la adormecida respuesta política o sindical ha sido más que evidente. Solo MDyC ha mostrado su queja y lo ha hecho anunciando que pedirá al Gobierno que se aplique la Ley de Memoria Histórica y, por tanto, se retiren todos los honores a Franco, más aún uno de tan calado como el de alcalde perpetuo además de la Medalla.

Resulta incongruente que por parte del Gobierno se han dado pasos, lentos pero dados, para hacer cumplir la ley, retirando símbolos o modificando otros, al objeto de adecuarlos a una realidad social que debe cumplir la ley, ya que lo contrario solo tiene un nombre. Y ese es delictivo. Mientras, por contra, nada ha hecho por retirar estas distinciones.

Del trabajo periodístico de Sánchez se obtienen todos los detalles, ahora ampliados por la confirmación oficial por parte de la propia Ciudad de que la situación es tal y como la describe Sánchez pero, además, con mayor envergadura.

La Ley de Memoria Histórica es clara y solo este tipo de menciones o exaltaciones se permiten en el ámbito privado, pero nunca en los extremos en que se mantienen en torno a la figura de Franco.

Hoy sigue quedando camino por recorrer y no solo en la adopción de acuerdos que retiren distinciones de un pueblo como estas sino también en los obligados recorridos por muchas barriadas de donde aún no se han retirado símbolos del régimen a pesar de haberse aprobado en comisión un estudio de todos ellos para proceder a su retirada o modificación de forma gradual.