El mosso que en la madrugada del jueves al viernes acabó con la vida de cuatro de los cinco yihadistas que se saltaron un control policial en Cambrils no dudó en disparar a los yihadistas al valorar la gravedad de la situación y el riesgo que suponían.  Estaba en dicho control cuando el coche atropelló a la agente que les dio el alto -resultó herida en una pierna- y con el que en su huida, los yihadistas atropellaron a las personas que encontraron a su paso.

Los Mossos están protegiendo al máximo la identidad de este agente, que trabaja en Tarragona dentro de uno de los denominados grupos de proximidad, es decir, los que se dedican a patrullar en fiestas patronales y eventos de cierta envergadura de la zona. También protegen los comercios en el día a día, dando consejos de prevención a los propietarios de las tiendas ante robos, por ejemplo. Incluso acuden a los colegios para pronunciar charlas en las aulas a los más jóvenes.

El anonimato es fundamental para proteger a su familia, pues está casado y tiene hijos. Aunque durante los últimos años ha desempeñado una actividad policial dentro de un perfil ligado a la atención ciudadana, el héroe de Cambrils posee una extraordinaria cualificación técnica en el manejo de armas y en la toma de decisiones rápidas. Fue adiestrado en una de las unidades de élite del Ejército español, concretamente en la Legión, lo que resultó decisivo en su reacción ante un riesgo mortal.

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