La planta de transferencia de residuos del Hacho ha adoptado sus propias medidas de prevención ante la presión ejercida por los inmigrantes para intentar colarse en los camiones de basura. Por su parte se lo intentan poner difícil, impidiendo, por ejemplo, que los inmigrantes (adultos o menores) dispongan de hueco para introducirse en la carga de los contenedores. Así es prácticamente imposible que puedan introducirse entre las basuras, aunque eso no evita que, en el camino, los inmigrantes busquen la manera de colarse en otra parte del camión. También, en el puerto, surge otra de las estaciones en donde los sin papeles aprovechan para, sin que el conductor del vehículo se dé cuenta, pretender el pase.
Hasta ahí está el trabajo que puede medianamente controlarse, pero queda otra labor ejercida por ciudadanos marroquíes que se lucran del interés que muestran estos inmigrantes por intentar la escapada a toda costa. Por “enseñarles el camino”, es decir, orientarles el sendero que seguirán los camiones, en dónde se ven obligados a rebajar su velocidad y en qué puntos puede ser factible ocultarse en algún recoveco cobran alrededor de 200 euros. Son datos conocidos por las fuerzas de seguridad pero que de momento no se han saldado con detención alguna.
La presión sobre la planta de residuos es ahora menor, pero sigue contando con grupos –sobre todo de menores– que esperan el momento de ocupar uno de los camiones para marchar a la península. Contarían, en estas salidas, con la colaboración de estos individuos cuya presencia en el entorno de la planta oscila de forma temporal.
El hecho de que otros inmigrantes lo hayan conseguido anima a que otros lo intenten. Este ejemplo que se convierte en un peculiar efecto llamada es seguido sobre todo por los MENA huidos del albergue de Hadú. Ellos tienen compañeros que ya han pasado al otro lado y lo han hecho de esta guisa o colándose directamente en los ferry que enlazan la ciudad con Algeciras. En el monte esperan el momento idóneo para trasladarse fuera, contando con el apoyo de esos individuos que han montado así su negocio y que están cometiendo un delito o sirviéndose de sus propios medios.
Si esto sucede en el monte, en el puerto se repiten las escenas conocidas desde hace años, con inmigrantes que pretenden embarcar colándose en cualquier vehículo o con otros que van incluso dotados con sus propios medios. De hecho la semana pasada la UPR del Cuerpo Nacional de Policía interceptó en el muelle de la Puntilla a un inmigrante que portaba dos trajes de neopreno. Sobre la Cofradía de Pescadores las fuerzas de seguridad también han detectado presiones. Cualquier salida es explotada por quienes sólo ven Ceuta como un lugar de estancia temporal e intentan acortar por sus propios medios el tiempo de espera en el CETI del Jaral.
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