Autor: Ana Isabel Espinosa

Que me llevas, leche

S e nos ha arrancado el levante con mala baba. Será por los desmanes de los políticos que lo tienen loco. Caerán peones como piezas usadas en el cajón de madera, porque el ajedrez es impío y no entiende de lágrimas a la puerta de los juzgados. Se ha querido parar el viento racheado solo empezó a soplar con amenazas, con coacciones y con influencias, pero -al final -vamos a ver todas las cartas de la baraja, cada uno en el palo que la aguante. No es bueno que los barcos se nos estrellen en la costa, pero es lo que trae el navegar en incierto, que encallas a la menor marea. No es bueno porque siempre pagamos los mismos los desmanes. De alguna parte tienen que salir los euros para subsanar los platos rotos, pero los que corrompen se lo han llevado y no dejan soga suelta para recuperar la madeja. Así que me temo que eso nos toca a los que arrimamos el hombro, a base de impuestos. Pagamos cuando los bancos bailaron sobre la navaja de Ockham, nos hipotecarán en el futuro las clausulas suelo que ahora litigan, siendo nuestra sangre la que se derrama en los atentados y nuestro sudor el que impulsa la economía. Y aun así subsistimos -que ya es mérito -conviviendo con gente que se hinchan de razones para engañarnos a la...

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El inglés

Hay veces que creemos que solo ellos tienen derechos. Los que enganchan la luz ilegalmente para abrigar a la Marihuana, los que se meten en las casas de los demás dando una patada o los que – como el inglés- no se sabemos por dónde se han ido, después de un estropicio. Las cuentas por pagar pueden esperar hasta que se pase la Semana Santa, porque no hay como ver los palios con los bolsillos vacíos y la frente muy alta. No es flema, es poca vergüenza, esa que en los tiempos pretéritos la gente gastaba al darse la mano para sellar un trato. Ahora no importa hablar de los genitales todo sea ganarlo fácil y llevárselo calentito. Que me vean y me oigan, aunque sea moviendo heces en una porqueriza.                             No importa transitar la cárcel – si fuera necesario- cuando antes se ha llevado una vida padre con las comisiones ilegales, porque siempre habrá un buen abogado que nos saque. Lo importante es prosperar aunque la gelatina de la cara se nos disuelva en el camino o se enroque formando pieza granítica con el maxilar.   A mí el inglés – ya ven- me ponía, como todo lo anecdótico y pintoresco.  No sé si me creía que el barco divagara con la corriente, lo obvio es que sigue allí anclado a rocas milenarias que nos sacaran los colores viviendo...

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Despertarse en la caleta

E l Baluarte de los Mártires se come todos los vientos. A punto ha estado de comerse a un inglés sin Brexit que se precie. La embarcación- de unos siete metros- encalló en rocas deslomadas por las mareas. El guiri se asustó porque había empezado la noche en Marbella y -según dice- el barco navegó solo, desde allí, pasando por el Estrecho mientras él echaba una buena siesta. Podríamos preguntarle a las gaviotas que se posan sobre los tejados que otean el juzgado de lo penal en Algeciras, si lo vieron pasar cargadito de niebla. Quizás lo descubrieron desde Ceuta, mientras esperaban el ferri, que suerte tuvo de no cruzárselo para protagonizar el Titanic sin Di Caprio, ni Winsley . Ahora está alojado en un Hotel caletero esperando que se evalúen los daños, pero el barco se sonríe contento sabiendo que ha hecho una travesía que contar a sus nietos. Lo mismo en los Astilleros se encuentra con el fantasma del Vaporcito y se cuentan penas, los mismo glorias pasadas de cuando Pepe “el del Vapor” oteaba por la desembocadura del Guadalete , entre espuma y olas quietas. -El levante lo embrava todo- le dirá sabiamente el Vaporcito, que sin embargo no fue golpe de mar lo que lo llevó a pique sino arriesgada maniobra, dando con sus huesos madereros al fondo de la Bahía. El barco del inglés...

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Cómo hemos cambiado

Se detuvo a un hombre de 45 años por presunto delito de acoso sexual. Las menores acosadas solo tuvieron que llamar a la policía, amén de refugiarse en un colegio para que el presunto las dejara en paz. Si son de mi generación- y mujeres- no les tengo que explicar lo que pasaba cuando eras menor e ibas en el autobús urbano. Era una lucha constante por preservar no ya tu anatomía- que también- sino tu integridad moral. Hay veces que mirando atrás creeríamos que no ha pasado, ni hemos vivido en un país donde se premiaba la hombría en los términos más rancios como si fuera algo digno de la mayor de las recompensas. Desgraciadamente en según qué temas, no hemos cambiado demasiado a pesar de muchas políticas de igualdad que nos inoculen en vena. Ayer mismo, al elogiar a una cría compañera de mi hija en el colegio por buena estudiante y mejor persona, la progenitora me contestó muy seriamente: “No es mala del todo, para ser mujer”. Me dirán que no tiene nada que ver este tipo de situaciones con el acoso sexual, pero sí porque si una madre no valora a su propia hija por ser mujer, qué podemos esperar de los demás integrantes de esa misma sociedad. Se acordarán – ya les digo- las de mi generación de los piropos , del trato machista...

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Okupaciones

No todo se trata de familias despojadas por los bancos, porque también hay mafias. Bandas que se dedican a perforar la cerradura de tu puerta y colarse dentro. Pero en esta piel de toro nuestra,  los urdangarines y ratos han hecho flaco favor a la ciudadanía que se cabalga a lomos de impuestos intentando sacar resuello , porque ha crecido un sentimiento popular de que se puede hacer de todo, porque todo está permitido. No solo lo veo mal sino que pienso que con esa mentalidad no llegamos a ninguna parte. Hay maleantes de ilustres apellidos, es cierto, pero hay que ponerles donde les toca e indignarnos cuando no les ocurre nada y protestar- e incluso cambiar la legislación para que no pase más-, pero nunca ponernos en la piel de ellos y aplaudir a los sinvergüenzas de la catadura que sean. No es rico quien tiene una propiedad, sino pagador de todo, como con los coches que son bien de uso necesario, pero que cotizan en las propiedades como una más.   Los okupas lo saben, porque entienden más de leyes que los leguleyos que se pasean togados por las puertas de los juzgados en busca de material para gestar un pleito. Saben que una vivienda a la espera de ser alquilada es apetecible botín para alguien que nunca pagará nada porque es insolvente y porque la pena por...

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Más libros, por favor

Han condenado a un hombre por robar libros de una biblioteca. No los leía- aunque hubiera sido hermoso-sino que los vendía a un anticuario, que a su vez los revendía. Podría ser una historia digna de una película si los libros no fueran antiguos y valiosos como una vasija romana desvencijada o unas cartas de navegación de Colón. Porque, díganme, qué valor le damos a los libros. Se lo contestó, prácticamente ninguno. Los libros de nuestros hijos, para el colegio, son poco menos que utilidades de curso presente, olvidaditos en cuanto los protagonistas cárnicos sobrepasan el umbral de junio. Colocaditos en las mochilas, trasladados a diario y volcados en las mesas de estudio, ojeados con desidia, temor o incluso odio, por pequeñas manos que se van agrandando sin que nos demos cuenta, pasando hojas y más hojas de su vida y de la nuestra. Qué vida llevaban estos incunables que sustrajeron y apalabraron un vendedor ambulante -que trasmutó las funciones de limpieza con su mujer para afanarse un rato, pasando la mopa por lomos ancestrales para ver un valor añadido, no en la cultura que representaban, sino en su provecho monetario- y un anticuario que lo conocía del mercadillo y que -aunque negó la implicación en el suceso, pretextando que los creía  libres como el viento- por su especialización y entendimiento, los veía igualmente como moneda de cambio. Pero...

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Atropellos

La vida es la que más dolor nos infringe, nos atropella y apalea. Luego resopla contenta, como gato de Angora. En un camping de Conil han atropellado a una niña que paseaba tranquila con su hermano mayor de seis años. Fue un todoterreno que conducía un extranjero, del que no se sabe más que no iba ni drogado, ni bebido, y que era un habitual del camping con su caravana. No es la única niña que muere de esta forma sino que ha habido otras, con tan mala suerte que -a veces- ha sido hasta la propia familia,  a la salida de un garaje o porque la criatura se ha metido por detrás, la que ha originado el suceso. Es mortal de necesidad porque las banderillas atraviesan, cortan carne y se clavan en el tuétano, cuando nos arrebatan a un crío. Es el dolor tan grande por una pérdida que no puedo ni imaginar cómo lo estarán pasando los padres, con esa cría enterrada y su hermano en cuidados intensivos. En Benalmádena también han atropellado a un chaval de 19 tras una pelea en un bar, a las cinco de la mañana. No ha sido igual, pero de seguro tiene padres, como la que se marchó con un noviete sacado de la manga- desde Salamanca donde vivía en un piso con más estudiantes- sin decir nada y dejando cartera...

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La kalima

Nos despertamos con aliento sahariano metido en vena. Es la kalima que trae esencias de otras tierras, en forma de moléculas. Es fea de ver porque persigna a los coches de barro marrón, churrete de cara de niño cohocolateado, pero ganancial para las estaciones de servicio que gestionan un lavadero de coches. Es la kalima como el destierro de Urdangarín o su cara cabizbaja al entrar en los juzgados de Palma.                                                                                                                   Luego el día nos trajo lluvias intrépidas, redundantes,  y creímos que la vida nos sonreía y que todo se quedaba atrás, como la cara de felicidad de Urdangarín al salir libre y sin fianza. Hay mucha gente con mala baba que solo pensaba- ya- en la foto de ese buen hombre paseándose con grilletes, mientras los adeptos a las causas más nobles lo exculpaban, como así ha sido, porque tiene cuatro niños, por ser consorte o por ser muy bonito. Es la evolución de Darwin ¿saben?, que se va al garete. Yo ya lo he notado en el colegio de mis niños, coto para experimentación generacional donde los haya, con la hormonación prepuberal y de esencia temporal  por el barrunto de la primavera inminente. Ya están los cabezas huecas emparejándose aún sin tener las gónadas en su sitio. No se crean que se han unido los más buenos, los más bonitos y los más baratos, como pasaba en...

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Déjà vu

Trump me recuerda a los teleñecos de la época de Reagan. Mis hijos mayores no los habían visto, pero créanme, desde que  lo hicieron han perdido el miedo a sus vehemenciasPor cosas como éstas de recordar, te das cuenta de que eres vetusta. También porque las paredes de tu alma necesitan un encalado cada primavera, o porque los chascarrillos que se te quedan enviciados en las encías no te los entienden los de veinte. Cuando echas los pies a tierra-cada mañana- no sabes si posarlos por entero en la vida o volver a meterlos en la seguridad de la cama. Supongo que por todo ello y porque estás sola, te confunde que haya gente que ya medio senil, pretenda meternos a todos en una olla a presión y hacer con nosotros una berza, para dar de comer a los gusanos de la Tierra. Ya se pasó el tiempo de Gandhi y su cabrita, de su túnica senatorial enganchada a los genitales. Ahora es tiempo de clones coreanos que se reproducen- cada generación- como el virus de la gripe. Es la vejez que campa confiada, segura de que llegará a su destino porque nadie es eterno más que los sillones de los cargos, los cajeros de los bancos y las ganas de comprar. Creíamos que Internet nos sacaría de la ignorancia, de que los logros en Medicina serian palpables invirtiendo...

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Sexo curable

No quiero que me curen de soñar, ni del dolor de perder a quien más me amaba.           No quiero curas sin sentido que se saquen de la manga magos del dinero y la prepotencia para decir a los demás qué hacer con sus vidas.No sé si saben que han conseguido – a base de firmas-que no se dé una conferencia en la UCA sobre los adolescentes. Han pretextado los opositores que era porque el conferenciante -un doctor de la Universidad de Navarra, al parecer perteneciente al Opus Dei- basaba sus afirmaciones sobre el origen de la sexualidad en trastornos mentales, desafectivos y de personalidad. No es todo, porque también habla de la importancia de no masturbarse o de la diferencia entre el amor y el enamoramiento, danzando en el filo del cuchillo del sexo.  Si me siguen mínimamente ya saben que lo que pienso de la gente que cree que la homosexualidad es cuestión que va más allá de algo dado como el color de ojos. De que el origen esté en un trastorno sea cual sea, me ofende gravemente. Pero sí les diré que el sexo es impío por naturaleza, ladrón y embustero y por ello mismo gozoso, liberador y placentero.                                                                                      Me da igual que los demás lo practiquen como los monos del Tempú, envarándose a cada paso. No lo veo recriminable en jóvenes, más que cuando hay...

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