Autor: Ana Isabel Espinosa

Okupaciones

No todo se trata de familias despojadas por los bancos, porque también hay mafias. Bandas que se dedican a perforar la cerradura de tu puerta y colarse dentro. Pero en esta piel de toro nuestra,  los urdangarines y ratos han hecho flaco favor a la ciudadanía que se cabalga a lomos de impuestos intentando sacar resuello , porque ha crecido un sentimiento popular de que se puede hacer de todo, porque todo está permitido. No solo lo veo mal sino que pienso que con esa mentalidad no llegamos a ninguna parte. Hay maleantes de ilustres apellidos, es cierto, pero hay que ponerles donde les toca e indignarnos cuando no les ocurre nada y protestar- e incluso cambiar la legislación para que no pase más-, pero nunca ponernos en la piel de ellos y aplaudir a los sinvergüenzas de la catadura que sean. No es rico quien tiene una propiedad, sino pagador de todo, como con los coches que son bien de uso necesario, pero que cotizan en las propiedades como una más.   Los okupas lo saben, porque entienden más de leyes que los leguleyos que se pasean togados por las puertas de los juzgados en busca de material para gestar un pleito. Saben que una vivienda a la espera de ser alquilada es apetecible botín para alguien que nunca pagará nada porque es insolvente y porque la pena por...

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Más libros, por favor

Han condenado a un hombre por robar libros de una biblioteca. No los leía- aunque hubiera sido hermoso-sino que los vendía a un anticuario, que a su vez los revendía. Podría ser una historia digna de una película si los libros no fueran antiguos y valiosos como una vasija romana desvencijada o unas cartas de navegación de Colón. Porque, díganme, qué valor le damos a los libros. Se lo contestó, prácticamente ninguno. Los libros de nuestros hijos, para el colegio, son poco menos que utilidades de curso presente, olvidaditos en cuanto los protagonistas cárnicos sobrepasan el umbral de junio. Colocaditos en las mochilas, trasladados a diario y volcados en las mesas de estudio, ojeados con desidia, temor o incluso odio, por pequeñas manos que se van agrandando sin que nos demos cuenta, pasando hojas y más hojas de su vida y de la nuestra. Qué vida llevaban estos incunables que sustrajeron y apalabraron un vendedor ambulante -que trasmutó las funciones de limpieza con su mujer para afanarse un rato, pasando la mopa por lomos ancestrales para ver un valor añadido, no en la cultura que representaban, sino en su provecho monetario- y un anticuario que lo conocía del mercadillo y que -aunque negó la implicación en el suceso, pretextando que los creía  libres como el viento- por su especialización y entendimiento, los veía igualmente como moneda de cambio. Pero...

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Atropellos

La vida es la que más dolor nos infringe, nos atropella y apalea. Luego resopla contenta, como gato de Angora. En un camping de Conil han atropellado a una niña que paseaba tranquila con su hermano mayor de seis años. Fue un todoterreno que conducía un extranjero, del que no se sabe más que no iba ni drogado, ni bebido, y que era un habitual del camping con su caravana. No es la única niña que muere de esta forma sino que ha habido otras, con tan mala suerte que -a veces- ha sido hasta la propia familia,  a la salida de un garaje o porque la criatura se ha metido por detrás, la que ha originado el suceso. Es mortal de necesidad porque las banderillas atraviesan, cortan carne y se clavan en el tuétano, cuando nos arrebatan a un crío. Es el dolor tan grande por una pérdida que no puedo ni imaginar cómo lo estarán pasando los padres, con esa cría enterrada y su hermano en cuidados intensivos. En Benalmádena también han atropellado a un chaval de 19 tras una pelea en un bar, a las cinco de la mañana. No ha sido igual, pero de seguro tiene padres, como la que se marchó con un noviete sacado de la manga- desde Salamanca donde vivía en un piso con más estudiantes- sin decir nada y dejando cartera...

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La kalima

Nos despertamos con aliento sahariano metido en vena. Es la kalima que trae esencias de otras tierras, en forma de moléculas. Es fea de ver porque persigna a los coches de barro marrón, churrete de cara de niño cohocolateado, pero ganancial para las estaciones de servicio que gestionan un lavadero de coches. Es la kalima como el destierro de Urdangarín o su cara cabizbaja al entrar en los juzgados de Palma.                                                                                                                   Luego el día nos trajo lluvias intrépidas, redundantes,  y creímos que la vida nos sonreía y que todo se quedaba atrás, como la cara de felicidad de Urdangarín al salir libre y sin fianza. Hay mucha gente con mala baba que solo pensaba- ya- en la foto de ese buen hombre paseándose con grilletes, mientras los adeptos a las causas más nobles lo exculpaban, como así ha sido, porque tiene cuatro niños, por ser consorte o por ser muy bonito. Es la evolución de Darwin ¿saben?, que se va al garete. Yo ya lo he notado en el colegio de mis niños, coto para experimentación generacional donde los haya, con la hormonación prepuberal y de esencia temporal  por el barrunto de la primavera inminente. Ya están los cabezas huecas emparejándose aún sin tener las gónadas en su sitio. No se crean que se han unido los más buenos, los más bonitos y los más baratos, como pasaba en...

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Déjà vu

Trump me recuerda a los teleñecos de la época de Reagan. Mis hijos mayores no los habían visto, pero créanme, desde que  lo hicieron han perdido el miedo a sus vehemenciasPor cosas como éstas de recordar, te das cuenta de que eres vetusta. También porque las paredes de tu alma necesitan un encalado cada primavera, o porque los chascarrillos que se te quedan enviciados en las encías no te los entienden los de veinte. Cuando echas los pies a tierra-cada mañana- no sabes si posarlos por entero en la vida o volver a meterlos en la seguridad de la cama. Supongo que por todo ello y porque estás sola, te confunde que haya gente que ya medio senil, pretenda meternos a todos en una olla a presión y hacer con nosotros una berza, para dar de comer a los gusanos de la Tierra. Ya se pasó el tiempo de Gandhi y su cabrita, de su túnica senatorial enganchada a los genitales. Ahora es tiempo de clones coreanos que se reproducen- cada generación- como el virus de la gripe. Es la vejez que campa confiada, segura de que llegará a su destino porque nadie es eterno más que los sillones de los cargos, los cajeros de los bancos y las ganas de comprar. Creíamos que Internet nos sacaría de la ignorancia, de que los logros en Medicina serian palpables invirtiendo...

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Sexo curable

No quiero que me curen de soñar, ni del dolor de perder a quien más me amaba.           No quiero curas sin sentido que se saquen de la manga magos del dinero y la prepotencia para decir a los demás qué hacer con sus vidas.No sé si saben que han conseguido – a base de firmas-que no se dé una conferencia en la UCA sobre los adolescentes. Han pretextado los opositores que era porque el conferenciante -un doctor de la Universidad de Navarra, al parecer perteneciente al Opus Dei- basaba sus afirmaciones sobre el origen de la sexualidad en trastornos mentales, desafectivos y de personalidad. No es todo, porque también habla de la importancia de no masturbarse o de la diferencia entre el amor y el enamoramiento, danzando en el filo del cuchillo del sexo.  Si me siguen mínimamente ya saben que lo que pienso de la gente que cree que la homosexualidad es cuestión que va más allá de algo dado como el color de ojos. De que el origen esté en un trastorno sea cual sea, me ofende gravemente. Pero sí les diré que el sexo es impío por naturaleza, ladrón y embustero y por ello mismo gozoso, liberador y placentero.                                                                                      Me da igual que los demás lo practiquen como los monos del Tempú, envarándose a cada paso. No lo veo recriminable en jóvenes, más que cuando hay...

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Juanetes cerebrales

Pepe se sigue subiendo en la cabeza del termo de butano, oteando paraísos indescifrables y lejanos. Le podría decir que más allá de los cristales de las ventanas solo hay un parque y gente mala, que lo mismo le da por atropellar a un gato y mirar para otro lado. Pero se lo callo porque me gusta demasiado esa pantera enana.   Entiendo a la gente mayor que se refugia en ellos, abuelillos lastrados por la vida que traquetean un perro, casi tan viejo como ellos. Lo llevan al veterinario con la exigua paga, más por ver a alguien que...

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Malas bestias

Si las palizas no fueran suficientes, quedan los insultos que no son más que palizas verbales. Lo de Bimba Bosé tiene un nombre para la historia cotidiana que se nos quedará gravado para vergüenza nuestra. No somos Ángeles sino más bien payasos, con muy mala leche.                                                                                                                         Me gustaría ver las caras y hablar con los que han insultado o agredido, con cada uno de los que se atreven a jorobar la vida de otro solo por el hecho de hacerlo, vanagloriándose de ello. Hace mucho tiempo conocí a alguien que se dedicaba a hacerlo- vía postal-mandando cartitas insultantes aderezadas con fotos obscenas. Ahora el mundo ha dado una vuelta de tuerca y tenemos internet-  no para consultar bibliotecas, que se puede, ni para hacernos un master on line que también se puede-  sino para mandarnos mierdecillas de pájaro,  vía emoticones. No se pude caer más bajo. Se nos dice especie elegida, no sé por qué exactamente, lo mismo porque nos cargamos el planeta, jorobamos a los afines y a todo lo que se menea, para comérnoslo, comerciar con su carne o vida, de una u otra manera. No tengo demasiada esperanza en gente que barrena sin que el otro pueda defenderse, que pegan en jauría o se meten rayas sin pelo y después conducen- tan tranquilos- un autobús escolar, lleno de niños.                                                                                                        Me imagino que a estas alturas de...

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Pizarra sexual

No se ven porque ostentan normalidad. Muros blancos, pocas ventanas y a veces hasta la colada tendida. Las chicas que los habitan no son princesas ni están soñando con el héroe que la rescate, sino que  esperan que llegue la noche para transmutarse en dispensadoras de realidades cotidianas. Esperma y polvos ufanos para unos clientes que se sienten machos de espada desenvainada,” aquí te cojo, aquí te clavo”, sin rencores ni citas que venimos apurados para tomarnos siquiera un trago. No se ven esas niñas pérdidas para los que andamos a caras peripuestas porque andan encerradas a cal y canto. Pero a veces- si apunta maneras la noche -puedes ver reuniones de solteros en busca de emociones en el patio de la casa , metiendo bulla. Ya les digo que no se ven, porque tienen poderes de invisibilidad para nuestras retinas, pero las redadas de la policía nos las enseñan -a veces en páginas de periódicos o en el plasma esposadas y marginadas- con falditas diminutas y tacones de rasca, gracias a que mujeres valientes se jugaron el cuello- denunciando -para conseguir la libertad de todas. Lo vemos con normalidad mientras damos de comer a los niños o tomamos el cafelito con las amigas, porque nos importa un haba lo que pase en esos antros con luces de neón publicitando carne en barra. No nos importa, y ni siquiera...

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Olor a Navidad

Ya se huelen las fiestas en las manos de Jesús, el carnicero de Pinar Hondo. Comer es en estas fechas lo que al catolicismo el Padrenuestro. Nunca lo he comprendido y creo que ya se me van echando los años a la chepa para solucionar el problema de falta de neuronas. Se come y se bebe a rambla para celebrar el nacimiento de Jesús, no el carnicero sino el hijo de María, pero sigo sin encontrarle la moraleja igual que no entiendo los banquetes de tres días en las comuniones, ni las bodas de blanco después de tener hijos que te lleven las alianzas. Los supermercados se frotan las palmas y hacen cabriolas porque cuadramos cajas y tejemos millones que lo mismo acaban en paraísos fiscales dentro de unos años. Todo se vende y se compra menos la felicidad que parece consistir en perfumarse con tarjeta de crédito, vestir bien, maquillarse, darse la buena vida y hacer algo de ejercicio sin llegar a deslomarte. Tener una talla grande, entiéndanme grande de alas laterales cárnicas a modo compresas, te hacen merecedora de trozos primigenios de tarta y roscones en las convidadas de las fiestas de los niños. El trato es así… Se reúnen varias madres- nunca vi un padre-vía wassap y se llevan tartas, pestiños, rosquillos o lo que sea que vendan, que también vale y ya se arma el...

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