“La mañana del domingo a las 12:10 justamente recibimos la peor de las llamadas. Habíamos perdido a Yamila”, explica como puede y muy emocionado Alí El-Kayat Mohamed. Yamila Mohamed Abdeselam fallecía este pasado domingo tras unos 20 días ingresada en el Hospital Universitario de Ceuta a sus 45 años, “recién cumplidos en febrero”.
Su marido, Alí, estaba trabajando en Gibraltar en un restaurante y ni siquiera ha podido darle el último adiós a su mujer. “Ni siquiera estaba aquí cuando falleció, me vine corriendo y dejé todo. He tenido que dejar el trabajo allí porque ahora tengo que hacer de madre y de padre y encargarme de la crianza de nuestros cuatro hijos. El mayor tiene 20, pero es que el más pequeño tiene solo 11 años”, continuaba.
Yamila era una mujer que se cuidaba mucho y que “a penas salía de su casa”, por lo que no saben cómo pudo contagiarse. Sus cuatro hijos dieron negativo. Pero a primeros de este mes de marzo comenzó a tener síntomas. “Un día de repente empezó a tener síntomas, como que le faltaba el aire, le dolía la cabeza y tenía malestar corporal. Entonces fue a Urgencias y le dijeron que había dado positivo en COVID. Se vino a la casa porque en principio no era grave y se aisló. Pero después de cuatro días ya empezó a tener síntomas más fuertes, vino a por ella la ambulancia y se la llevaron al hospital y desde entonces hasta el domingo estuvo allí”, detallaba entre lágrimas.
Esta vecina de Loma Colmenar estuvo cinco días en Observación porque “no saturaba bien y le detectaron que tenía una neumonía y los pulmones infectados y muy hinchados”. Con los días fue empeorando y la tuvieron que ingresar en UCI, donde estuvo 21 días. “Los primeros nos dijeron que estaba mal y teníamos que esperar y la espera se hacía eterna, aunque todo el tiempo hemos sido positivos porque era una mujer joven y no tenía patologías. Esperábamos que saliera de esta como tanta gente ha salido. Pero en los últimos cuatro días ya no nos daban esperanzas”, lamenta su marido.
Los suspiros al intentar describir a Yamila son inevitables. “Era una persona agradable, simpática, que tenía sus puertas abiertas a todo el mundo y una persona muy querida. Todo lo bueno y bonito lo era ella. Era amiga de todo el mundo. Si la tuviera que describir con una sola palabra sería excelente. Hemos perdido a una persona muy valiosa y el pilar de una casa. Este virus deja a cuatro niños sin una madre y la verdad que estamos destrozados”, relata la familia que aún no puede creer su pérdida y que no saben cómo afrontarán ahora el mes sagrado del Ramadán “sin ella”.
No le tocaba irse tan pronto. No merecía irse así. Una mujer “con una fuerza inigualable para luchar por los suyos y que siempre desprendía alegría”. La familia de Yamila Mohamed jamás imaginó que se iba a ir así y que no podrían despedirse de ella. Sin embargo, a pesar del dolor y de “tener el corazón roto” agradecen a los sanitarios que “han estado con ella día y noche intentando sacarla de allí”. “A veces no se valora el trabajo que hacen, sobre todos los profesionales de UCI. Es complicado. Salvan a mucha gente, aunque otros como Yamila no puedan con este virus”, concluía su marido.
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