Este miércoles Ceuta celebra su día de una manera distinta, más emotiva y directa.
Celebra su día con ánimos soliviantados por lo ocurrido ese 30 de julio y las consecuencias posteriores, tras el chantaje de Marruecos que se materializó en la entrada de miles de personas por el espigón del Tarajal.
Esas sensaciones han quedado plasmadas en el discurso que ha ofrecido el presidente de la Ciudad, Juan Vivas.
“Me siento muy orgulloso de Ceuta y de ser español”, ha dicho. Su intervención ha estado marcada por cuantiosas interrupciones a golpe de aplausos. Al principio, al final y en mitad de su intervención, Vivas se ha llevado los aplausos de todos los presentes.
Con un Teatro del Revellín lleno, Vivas se ha dirigido al auditorio de otra forma, con una mayor carga de emotividad en unos momentos en los que hablar ante el pueblo de Ceuta en su día viene marcado por un clima enrarecido.
“Con todo el dolor de mi corazón, debo empezar esta intervención afirmando que Ceuta está en peligro. No es para menos: hemos sufrido un ataque a nuestra integridad territorial mediante la entrada masiva, en apenas 48 horas, de cerca de 80.000 personas, el equivalente a toda la población de nuestra ciudad”, ha avanzado el presidente.
“Triste, herida, indignada, con el alma en vilo, pero en pie”. Así ha definido a una Ceuta a la que el resto de España ha mostrado su enorme solidaridad.
“Estamos en pie gracias a la firme determinación de un pueblo empeñado en que Ceuta no se vende, no se rinde, se defiende, se defiende por encima de ideologías, credos, culturas y orígenes; un pueblo maduro que no cae en la provocación de quienes, aprovechando la dificultad, pretenden dividirnos; un pueblo que, a la vista está, no pierde la calma ni con el alma en vilo”, ha reseñado el presidente.
“En pie gracias a las múltiples muestras de apoyo y solidaridad recibidas desde todos los rincones de España; unas muestras de apoyo que, en este difícil trance, nos hacen sentir que no estamos solos”.
“En pie gracias a la entrega y sentido del deber, al trabajo desarrollado en unas condiciones de extrema dificultad por nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, nuestros militares, nuestros sanitarios, nuestros voluntarios y, en general, todas las personas que, desde distintos cometidos y áreas, están dando lo mejor de sí para afrontar un desafío nunca antes conocido”.
“A todas”, ha recalcado Vivas, “reitero, muchas gracias en nombre de todos los ceutíes, un agradecimiento que hago extensivo a los profesionales de los medios de comunicación, tanto locales como nacionales, por contar lo que aquí está ocurriendo”.
Las consecuencias de las avalanchas han sido claras y el propio presidente ha querido referirse a ese daño que ha calificado “casi demoledor”.
“La ciudad ha dejado de ser lo que era hace apenas un mes. Los ceutíes se han visto obligados a cambiar drásticamente, y de un día para otro, sus hábitos de vida”, ha reflexionado.
“Ceuta se encuentra en situación de alto riesgo para la seguridad ciudadana; para la sanidad y la salud pública; para el normal funcionamiento de los servicios; para la convivencia; para la Seguridad Nacional; una situación de alta tensión social, de crispación y de quebranto para nuestro tejido productivo, trabajadores, empresas y autónomos; y de dificultades para el mantenimiento del equilibrio económico de la hacienda local y autonómica”, ha indicado.
“Una situación que genera inestabilidad en todos los ámbitos, que mina la moral de los ceutíes, que lastra las posibilidades de desarrollo y que pone de manifiesto que nuestra frontera, es decir, nuestra seguridad, está en manos de Marruecos”, ha dejado claro el presidente ante los presentes.
Vivas no ha dudado en calificar estos hechos “graves” como lo que son, y no precisamente se trata de una “crisis migratoria”.
“Teniendo en cuenta la dimensión de lo ocurrido, su naturaleza y efectos, debe quedar meridianamente claro que no se trata de una mera crisis migratoria, que se trata de un asunto que afecta, de manera directa, a la Seguridad Nacional, desde esta perspectiva, uno de los más graves ocurridos en España durante los últimos cincuenta años”.
“Quedan muchas preguntas en el aire acerca de cómo se actuó, por parte de quien debía y podía, antes, durante y después de la invasión; preguntas que deben tener respuestas en las instancias y a través de los cauces adecuados, porque sólo desde la verdad podrá cimentarse la esperanza, el convencimiento de que no volverá a suceder”, ha expuesto.
“Debe saberse la verdad, pero ahora todas nuestras energías han de estar centradas en sacar a Ceuta de la UCI, en volver a la normalidad”.
Ese es el objetivo que, a juicio de Vivas debe primar, ante todo, que se vuelva a cómo éramos antes de ese 30 de julio.
“Volver a la normalidad, liberar a Ceuta de una tensión y de una carga que le resulta insoportable, una vuelta a la normalidad que sólo puede y debe lograrse a través de una sola vía: el retorno a Marruecos de todos los que llegaron de manera masiva e ilegal a Ceuta los días 30 y 31 de julio y aún permanecen en nuestra ciudad; la única vía posible para que el episodio no vuelva a repetirse y para que nadie tenga la tentación de utilizar la presión migratoria como instrumento al servicio de fines políticos”.
“Una vuelta a la normalidad que debe ser urgente, porque Ceuta no aguanta más”.
“Ceuta no puede seguir viviendo en una olla a presión, que en cualquier momento puede estallar, no puede seguir viviendo con el temor permanente de no saber si algún día tendremos que lamentar un hecho que tenga efectos irreversibles”, ha dejado claro Vivas.
“Por eso, se deben emplear cuantos medios sean necesarios para acelerar, de acuerdo con la ley, los procedimientos de devolución. Por eso, necesitamos, al menos, un horizonte temporal acerca de la mencionada vuelta a la normalidad, algo que aporte una luz de esperanza en el túnel donde nos encontramos”.
Vivas ha pedido medidas urgentes hasta que se alcance esa normalidad, medidas que ayuden a evitar un desastre mayor para Ceuta.
Hay que “socorrer la resistencia; es decir, compensar las pérdidas causadas en el tejido productivo local, trabajadores, empresas y autónomos, y mantener el equilibrio presupuestario de nuestra hacienda”.
Pero también “reforzar las dotaciones de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad para garantizar la seguridad ciudadana, la debida respuesta ante alteraciones del orden y la necesidad de intensificar la vigilancia de la frontera, junto con el esfuerzo que, en esta misma dirección, deba realizarse respecto de otros servicios básicos”.
Otro objetivo es el de atender la emergencia humanitaria derivada de la invasión, mediante la habilitación, entre otras medidas, de espacios para el alojamiento provisional de inmigrantes, adultos y menores, unos espacios que, además de cumplir la mencionada función humanitaria, son fundamentales para facilitar las apuntadas devoluciones a Marruecos.
“Volver a la normalidad, y cuanto antes, tiene que ser el primer objetivo, pero sería un grave error no ir más allá; lo ocurrido debe suponer, para Ceuta y para España, un antes y un después, un punto de inflexión que debe concretarse en determinadas políticas y posicionamientos”.
Vivas ha dejado claro que “a Marruecos le tenemos que exigir, con la debida firmeza y claridad, que respete nuestra integridad territorial y, por tanto, nuestra frontera, una exigencia que debe verse respaldada por el fortalecimiento de nuestras capacidades disuasorias en todos los campos”.
“El control y la vigilancia de nuestra frontera no puede estar en manos de Marruecos, tiene que estar en manos de España y de Europa, lo que requiere la realización de las obras de infraestructura que, a tal efecto, sean precisas, así como la dotación de los medios necesarios, tanto personales como materiales y tecnológicos”, ha detallado.
“El Estado no puede replegarse en Ceuta, todo lo contrario, tiene que potenciar su presencia a través de las áreas de Defensa, Seguridad, Justicia, Sanidad y Educación”, ha indicado.
“Es imprescindible realizar los esfuerzos necesarios en equipamientos, infraestructuras, vivienda e inclusión social para que los niveles de prosperidad y bienestar de los ceutíes sean equiparables a los del resto de españoles”.
“El modelo económico de Ceuta debe estar centrado en la idea de más España y más Europa, para lo que se requiere, entre otras actuaciones, el perfeccionamiento del Régimen Económico y Fiscal especial, el abaratamiento de las comunicaciones, y la apuesta por la formación profesional y la atracción de talento”, ha dejado claro el presidente de la Ciudad.
“Nuestras dos ciudades requieren de un estatus específico en la Unión Europea, equiparable al de las regiones ultraperiféricas. Nuestra singular condición de ser las dos únicas fronteras terrestres y marítimas de Europa en África demanda un replanteamiento en profundidad de la normativa aplicable en materia de devoluciones, expulsiones, rechazos y solicitudes de asilo”.
Ante el auditorio presente, Vivas ha insistido en que hay que dejar constancia de que “lo que en Ceuta se dirime no concierne sólo a nuestra ciudad, concierne a toda España porque, si en una parte de España se vulnera su integridad, ésta se destruye para el conjunto; por eso Ceuta es, en estos momentos, el corazón de España; por eso, si naufraga Ceuta, lo hace toda España”.
También “la necesidad de continuar fomentando, con mayor intensidad si cabe, el respeto y aprecio por la realidad multicultural de nuestra población, un factor clave para la convivencia en paz y armonía, juntos y unidos; clave, por tanto, para mantener la unidad en la defensa de nuestra españolidad”.
“Nos parecen positivas cuantas iniciativas se adopten para incentivar el desarrollo económico y social de nuestra ciudad, pero sin olvidar que la primera prioridad debe ser volver a la normalidad, sacar, según decía, a Ceuta de la UCI, ya que, si no se consigue salvar a Ceuta, los estímulos para su desarrollo no tendrían sentido ni utilidad”.
“Ceuta es, en fin, España hasta la médula, porque lo avala la historia, lo acredita el derecho y lo quieren los ceutíes, todos los ceutíes, recen como recen y se llamen como se llamen”.
Vivas ha cerrado su discurso con una doble convicción, que “Ceuta superará este momento crítico, el más duro de su historia reciente, y que, como tantas veces ha ocurrido a lo largo de la misma, saldrá reforzada y fortalecida, con renovadas energías y nuevos horizontes”.
La otra, que, “en esta tierra de Hércules, de Ulises, de Calypso y de Atlante; en esta tierra que es un crisol de culturas y un prodigio de la naturaleza; en esta tierra que parece una niña dormida sobre los brazos del mar y que tiene por almohada la espuma de las olas, nunca, nunca, dejará de proclamarse a los cuatro vientos que el grito de viva Ceuta suena en el alma de nuestro pueblo cual eco fuerte de un viva España”.
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