Son dos minutos de vídeo en un mar abierto y agitado. En mitad del plano, una lancha roja sortea como puede las olas. Da tumbos, navega de un lado a otro, hace lo posible por huir y evitar las constantes y salvajes salvas de disparos que buscan abatirla. Pero estas imágenes no se corresponden con el tiroteo que realizó la Marina Real marroquí el pasado martes por la noche contra una embarcación que transportaba inmigrantes ilegales hasta España en aguas cercanas a Ceuta.
Las imágenes vienen circulando desde hace unas horas por las redes sociales y son distribuidas por distintas personalidades del norte de Marruecos. Pero son unas escenas que se corresponden con unos sucesos que tuvieron lugar hace once años, en el año 2009, lejos de Marruecos, de Ceuta, y de toda esta polémica. Se trata de unos disparos que un buque guardacostas de la Armada de los Estados Unidos efectuó en el marco de operaciones antidroga.
El comunicado oficial de las autoridades marroquíes esta misma semana insistía en que el tiroteo se efectuó como medida disuasoria ante una lancha tipo Go Fast que, ante la imprevisión de ser capturada por una patrulla de la Marina, trató de embestir la embarcación militar.
Sin embargo, las explicaciones no han convencido ni a las organizaciones pro derechos humanos ni a buena parte de la ciudadanía marroquí, que ha salido estos días a la calle a protestar por la muerte de Hayat, una joven de 20 años que residía con su familia en el barrio de Jebel Darsa, en Tetuán, y que buscaba el pase hasta la península con el objetivo de conseguir un trabajo con el que mejorar las condiciones de vida de sus padres y de sus cuatro hermanos pequeños. La joven Hayat no pudo terminar sus estudios de Derecho en la universidad de Martil.
Por el momento, continúa la investigación para esclarecer lo sucedido. La Guardia Civil en Ceuta también inició esta misma semana sus pesquisas para comprobar si, tal y como se sospecha, la embarcación atacada salió de alguna de las playas de Ceuta. Se sabe que al menos uno de los tres pilotos de la lancha es ceutí, mientras que otro es gaditano y el tercero es un marroquí residente en España. Por el momento, permanecen detenidos en Marruecos.
Además del saldo mortal de Hayat, el ataque de la Marina Real contra esta embarcación de inmigrantes ha provocado también otros tantos heridos que se recuperan en los hospitales del norte del país vecino. Uno de ellos, fruto de los disparos recibidos, ha tenido que sufrir la amputación de uno de sus brazos.
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