Esta sería la última medida que tomarían si los responsables no les hacen caso y continúan “inundando el barrio con tierra” y “asustando” con las explosiones.
Un nutrido grupo de vecinos de la barriada Príncipe Alfonso ha contactado con ‘El Faro’ para denunciar públicamente los problemas que están sufriendo como consecuencia de los movimientos de tierra que se están realizando para la construcción de un nuevo centro penitenciario en la ciudad. Según explicaron personas residentes en la calle Fuerte y la calle Norte, “la polvareda en los días de poniente es tremenda”. Esto provoca una intensa capa de suciedad continua en los edificios e incluso problemas para secar la ropa lavada. “No podemos tender las prendas en las azoteas o en las ventanas de nuestras casas porque enseguida se manchan de arenilla y se ensucian formando una especie de barro sobre la ropa que nos obliga a tener que lavarla otra vez”, comentó una de las vecinas. La solución que se está adoptando pasa por tender la ropa con mucho cuidado los días de menor viento o hacerlo en el interior de las viviendas. A este respecto, algunas personas aseguraron que habían pedido que se intentara evitar la producción de polvo echando algo de agua a la tierra durante los movimientos. Hasta ahora dicen que no se ha hecho. Otro problema que causa la “nube de arena” es el que afecta a las personas que tienen problemas de salud. Algunas personas residentes en las mencionadas calles dijeron que “hasta lo que no tenemos nada pasamos mucho tiempo tosiendo porque se nos mete el polvo en la garganta”. Estas mismas personas explicaron que la gente con asma, alergias o problemas respiratorios “lo están pasando fatal”. Diferentes personas advirtieron que los días de viento la arena llega hasta mismo corazón de la barriada, la calle San Daniel.
Por otro lado, los vecinos se quejaron de las explosiones de las citadas obras para la nueva prisión. Según contaron a ‘El Faro’, “no es que queramos que no hagan las explosiones, porque entendemos que son necesarias, pero pedimos un poco de respeto, que se hagan en unos horarios determinados y que se tenga avisado a los vecinos”. La queja parece razonable ya que las personas del barrio dicen que cuando se producen los estallidos “se produce un gran estruendo y tiemblan las casas”. Cuenta de forma anecdótica que “el otro día estaba echando la siesta, hubo una explosión y por poco salgo corriendo de casa. Tembló todo, me asusté, pensaba que era una especie de temblor y que había pasado algo grave”. Ellos insisten en que “es una falta de consideración y de respeto que hagan explosiones a unos 150 metros del barrio y ni se molesten en avisarnos para que no nos preocupemos”. Por este mismo motivo personas de la barriada no dudaron al afirmar que “aquí las empresas van a lo suyo, sin preocuparse por los vecinos, y las consecuencias de las cosas que ellos hacen las sufrimos nosotros”.
De momento, las personas que denunciaron esta situación se encuentran intentando que sus quejas sean escuchadas, aunque aseguraron a ‘El Faro’ que “si no se nos atiende tendremos que ponernos a recoger firmas para paralizar las obras de la nueva cárcel como sea”.
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