Categorías: Sucesos y Seguridad

Tres policías nacionales heridos en dos emboscadas en el Príncipe

La pasada madrugada en el Príncipe fue complicada para la Policía Nacional. Tres agentes de este Cuerpo terminaron lesionados, uno con una contusión en el pie tras verse alcanzado por una piedra, y otros dos con irritaciones en los ojos producto de las esquirlas de los cristales de la luna delantera del coche que ocupaban y que terminó fracturada. Todos los operativos se habían desplazado a la barriada para intervenir, de una u otra manera, al recibirse el aviso de un herido de bala, hecho del que se informó en la edición de El Faro de ayer.
El SIPE ha montado en pie de guerra denunciando lo ocurrido y advirtiendo de que se “puso en peligro la vida de los agentes” en una situación que terminó siendo caótica. El Sindicato Independiente de la Policía ha defendido a los policías nacionales a los que “les hubiera encantado intervenir con la contundencia debida” pero “tuvieron que abandonar el lugar porque estaban poniendo en peligro sus vidas” sin disponer de cobertura.
Lo sucedido en la barriada se produjo en dos secuencias horarias diferenciadas, pero todas relacionadas con el aviso de víctima de tiroteo que fue desviado por el 112 a la Sala del 091. Quien acudió hasta el lugar, inicialmente, fue un vehículo sin distintivos, de los llamados de paisano. Éste, como les sucede a casi todos los que dispone el CNP para estos menesteres, está más que fichado, algo que también ha denunciado el SIPE ya que los delincuentes se conocen los modelos y matrículas de los camuflados. A esta unidad se le había encomendado reconocer el lugar para, posteriormente, dar paso a la ambulancia del 061 que debería haber acudido escoltada por zetas del Cuerpo, tal y como la entidad sanitaria había solicitado y como se establece en el protocolo. Todo salió torcido. El 061 tuvo que entrar sin protección alguna a la calle Este, en donde se encontraba el herido de bala dentro de un domicilio familiar, mientras que el coche camuflado, ocupado por dos agentes, era detectado por varios individuos que dieron pie a la primera de las emboscadas.
Entre la zona del Puente Quemadero y el colegio Reina Sofía, el coche modelo Peugeot se convirtió en diana propicia para individuos que, desde ambos lados, comenzaron a acribillar al vehículo. Los agresores destrozaron la luna del coche, provocando que las esquirlas de los cristales afectaran a los ocupantes. El conductor a punto estuvo de perder el control del vehículo y de chocar con otro coche que circulaba por el carril contrario. Los agentes solos, mientras la ambulancia del 061 también sola estabilizaba al herido dentro de la barriada, dibujaban un panorama completamente desordenado. El SIPE ha denunciado que son tantos los protocolos y directrices existentes que no hay forma de ponerse de acuerdo en su aplicación. De hecho en un año se han señalado hasta cuatro o cinco protocolos distintos de actuación para casos específicos, que terminan dando pie a situaciones de descoordinación. Los dos agentes tuvieron que ser asistidos en una clínica de la ciudad con los ojos completamente irritados. Uno de ellos, el conductor, con mayor gravedad al verse más afectado.
Ahí no terminaba la historia. Tras producirse los hechos, con los dos agentes retirados del lugar, los agresores ganando terreno y sin ser detenidos y el herido ya en el Hospital tras ser trasladado en una ambulancia sin escolta, llegarían al lugar varios zetas de la Policía. Éstos no llegaron a entrar en la barriada, topándose a la altura del Puente Quemadero con varios individuos que escaparon del lugar y que eran, presumiblemente, los autores de la primera emboscada a los compañeros. Tocaba retirada, pero tan solo momentánea.
Poco después agentes de la Policía Judicial adscritos a la UDYCO acudieron al lugar de los hechos para hacerse cargo del, al menos, un casquillo que fue encontrado por una mujer y que pertenecería a la pistola de la que salió el disparo que hirió a Yassin A. M., cuando, según sus amigos, celebraba un cumpleaños.
La Policía fue requerida para dar cobertura a los agentes de la UDYCO, produciéndose la segunda de las emboscadas, en torno ya a la una de la madrugada. Ésta fue de mayor calado y se produjo a la altura del colegio ‘Reina Sofía’. Los zetas se toparon con varios individuos, todos adultos, quienes, además de insultarles, desplazaron contenedores de basura para formar una barricada, prenderle fuego y lanzar piedras a los efectivos. Otro zeta de la Nacional fue apedreado, quedando la luna destrozada, y un agente recibió una pedrada en el pie. Los efectivos, haciendo uso de material antidisturbio, tuvieron que hacer frente a la lluvia de piedras arrojada desde detrás de la barricada y puntos cercanos. Se llegó a hacer uso por parte de los agresores de algún tipo de arma de aire comprimido. ¿Y cuál fue el resultado de esta segunda emboscada? El mismo que el de la primera: un coche roto, agentes que tienen que abandonar la barriada para no terminar linchados y ningún detenido.
El SIPE ha trasladado, en declaraciones a El Faro, el malestar y la desazón de unos policías que se ven obligados a abandonar la barriada mientras que los autores de este tipo de algaradas “se acostumbran a que nos vayamos y se crecen más”. Lamenta las acusaciones de los superiores cuando culpan a los sindicatos de exagerar en sus denuncias y quejas para que luego se produzcan situaciones como la de la pasada madrugada. La Policía había acudido a la barriada atendiendo la llamada de una emergencia, para aclarar un hecho delictivo y fue recibida, por parte de un grupo sin detener, con emboscadas, apedreamientos, insultos y atentados.
Para el SIPE, no se puede mantener “una contundencia light” en momentos así, “ha existido peligro para la vida” y se ha contado con “dotaciones que no están preparadas para dar cobertura” en situaciones de este tipo. El SIPE lamenta que ni unidades como la UCI (destinada en el Biutz) o las UPR estuvieran disponibles para haber intervenido en actuaciones como la de la pasada madrugada. “La UPR se usa en otros horarios para subir las estadísticas”, criticó, mientras que en momentos como los vividos en el Príncipe no estaban disponibles. Esta situación ha sido duramente criticada por el SIPE con anterioridad y ahora, con sucesos como los ocurridos, vuelven a cobrar protagonismo.
Para el SIPE, con panoramas así los agentes tuvieron que salir de la barriada, abandonar el lugar para no ser linchados, teniendo incluso que requerirse apoyo de la Policía Local, mientras que la querencia de esos agentes era haber actuado, conseguido la detención de los implicados y atender un conflicto que comenzó con una llamada de auxilio por un herido de bala y terminó con tres agentes heridos, la Policía de retirada y los autores de estas emboscadas huidos. “Si no llega a ser por la Policía Local los agentes se hubieran quedado tirados como colillas”. La Jefatura Superior no ofreció ayer información sobre estos hechos.

La Policía no descarta ninguna hipótesis en torno al suceso

El joven Yassin A. M., de 27 años, permanecía anoche ingresado en el Hospital Universitario según el último parte médico facilitado ayer por el Ingesa. Se indica que tras ser evacuado por el 061, se encuentra estable, ingresado en Hospitalización Quirúrgica. En principio puede que hoy se le dé el alta, tras la recuperación inicial de las dos heridas de bala localizadas en la pierna derecha, a la altura del muslo de las que fue tratado en el clínico. La Policía Nacional mantiene abierta una investigación, a través de las unidades de la Judicial de la UDYCO, para esclarecer qué hay detrás de este hecho. Nada se descarta dentro de las líneas de investigación abiertas. La familia del herido apuntaba en el momento de los hechos a este periódico que el joven había sido atacado por un encapuchado, pero que ellos sabían de quién se trataba. Esta versión ha llegado también a la Policía, pero no es la única que han puesto encima de la mesa ya que están barajándose incluso otras posibilidades. Del lugar de los hechos se ha recuperado, al menos, un casquillo que fue entregado a la Policía por una vecina y que habría sido recogido en la entrada de la vivienda. Por la trayectoria que tenía el disparo y la forma en la que se produjo la entrada y salida de la bala, los investigadores han dejado abiertas múltiples posibilidades en torno a esta historia que viene a romper la cierta tranquilidad que, en asuntos de disparos, se habían estado sucediendo en la barriada. Junto a la investigación abierta por este hecho en concreto, la UDYCO mantiene varias historias en fase de investigación para esclarecer otros episodios delictivos en los que se ha podido dar con los autores materiales pero no con los intelectuales.

quino El herido, en el momento de su ingreso en el Hospital.

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