El fútbol. Esa cárcel que eligen los mismos presos para quedar encerrados de por vida. Ese manicomio reservado para unos cuantos locos. La razón de muchas alegrías, y también de decepciones, frustraciones y tristezas. Sea el Real Madrid, la AD Ceuta o el Atlético Sanluqueño.
El fútbol… ¿para qué elegir al fútbol? No hay nada más frustrante que la sensación de no poder controlar lo que nos rodea y, en este caso, a lo que rueda. Tu estabilidad mental para lo que queda de día, y de fin de semana, depende de un trozo de cuero.
Pero el fútbol, a su vez, es un entorno para vivir, disfrutar y compartir. Triunfos sobre el campo y títulos conquistados, sí, pero también historias. Historias que nos sacan una sonrisa, al tiempo que nos muestran el mejor lado de las personas.
Corría el año 1996 cuando Manolo Florido, canario de nacimiento, desembarcó en Ceuta. Un destino recurrente para muchas personas dedicadas al ámbito militar. Llegó a la ciudad autónoma para reforzar la unida del Regimiento de Artillería Mixto número 30 aunque, durante los seis años que duró su estancia, también tuvo tiempo para dedicarse a su gran pasión: el fútbol.
Así, pudo sacarse el título de entrenador en Ceuta antes de ponerse al frente de equipos como el Atlético Ceuta o la AD Polígono, una de las principales escuelas de formación en el fútbol ceutí.
Allí fue donde contribuyó al crecimiento y desarrollo de varias generaciones de jóvenes futbolistas, ayudándoles a refinar sus habilidades con el balón en los pies pero, sobre todo, a formarse en valores fundamentales como personas. De esos que quedan para siempre. Valores que van más allá del terreno de juego.
“Tendríamos unos doce años”, relató Álex a este medio desde el asiento atrás de un coche con destino hacia el Estadio de Gran Canaria. Escenario donde, horas después, se disputaría el encuentro de LaLiga Hypermotion entre la UD Las Palmas y la AD Ceuta.
Al volante, Manuel Florido y, a su lado, su mujer. Ambos vestidos para la ocasión con la camiseta de la UD Las Palmas. Ambos, socios del club de sus amores. Juntos, le siguen con pasión por todo el mapa de España.
El año pasado, 14 de diciembre de 2025, se desplazaron hasta el Alfonso Murube para celebrar este bonito reencuentro 30 años después. El primero, eso sí, entre dos equipos que se enfrentaron por primera vez en la historia. Hoy, Manolo y sus chicos se volvieron a reunir para realizar el camino inverso.
Puerto Rico, Puerto Mogán, Amadores, Vecindario, la playa del Inglés o Maspalomas son algunos de los sitios que, desde su llegada el pasado viernes, han visitado como parte de una encantadora ruta turística.
Muchos rincones maravillosos de una isla que también destaca por su oferta gastronómica. “Nos hemos hinchado de comer”, comentó Álex. “La gente es súper cariñosa y simpática. Se nos está pegando hasta el acento”, bromeó. “Está siendo una experiencia muy buena”.
Hasta mañana lunes Álex y sus amigos estarán disfrutando de la vida isleña, de los muchos placeres que ofrece y, sobre todo, del cariño de Manolo. Volverán a Ceuta con o sin la victoria de su equipo, pero lo que nadie les podrá quitar, ni siquiera ese ruedo de la bola, es el recuerdo imborrable de historias compartidas. Momentos que hacen que el fútbol, al final, sea mucho más que un juego.
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