Los vecinos de la barriada de Sidi Embarek han llegado al límite. Desde la entrada descontrolada de mujeres y niñas al asentamiento improvisado instalado en la pista deportiva del barrio, han sido los propios residentes quienes han asumido buena parte de las necesidades básicas de estas personas.
Alimentos, agua, atención y recursos que, según denuncian, han salido de los propios medios de los vecinos, que aseguran estar ya agotados física y emocionalmente.
Incluso se han visto obligados a colocar un cartel en la puerta en el que puede leerse: “No hay sitio”.
La situación ha llevado a Abdellah Mustafa, presidente de la asociación de vecinos de la barriada, a lanzar un contundente mensaje de desesperación y advertencia a las administraciones.
“La situación es insoportable, la periferia de Ceuta no puede más”, ha señalado, reclamando que tanto la Ciudad Autónoma como la Delegación del Gobierno actúen de manera inmediata.
La pista deportiva se convirtió provisionalmente en un espacio de acogida después de que varias mujeres y niñas quedaran, según explica Mustafa, “completamente desamparadas, deambulando por nuestras calles y expuestas a situaciones de extrema vulnerabilidad”.
Ante esa situación, los vecinos decidieron intervenir mientras esperaban una respuesta de las administraciones.
Sin embargo, los días han pasado y, según la asociación, esa respuesta no ha llegado.
“Hace ocho días decidimos montar provisionalmente este campamento en la pista deportiva del barrio porque había mujeres y chicas completamente desamparadas”, dice Mustafa.
“Pero ocho días después la pregunta es inevitable, ¿dónde están? ¿Dónde están los recursos y dónde está la respuesta de las administraciones? Nosotros seguimos aquí, los vecinos seguimos aquí, las mujeres siguen aquí y no hay ninguna respuesta”.
La asociación asegura que desde el primer momento solicitó medios, ayuda y una actuación profesional que permitiera conocer la situación de cada una de las mujeres y niñas y trasladarlas a un recurso adecuado.
“Estamos pidiendo que la administración haga su trabajo”, añade Mustafa, reclamando que se realice el correspondiente triaje y que estas personas sean atendidas en un espacio seguro y habilitado por los organismos competentes.
La pista deportiva, destinada al uso de los vecinos y especialmente de los jóvenes y niños, permanece convertida en un campamento improvisado.
“Ocho días durmiendo mal, preocupados, agotados, intentando atender una situación que nos supera”, relata el presidente vecinal.
“Ocho días viendo como una pista deportiva que pertenece a los vecinos y a nuestros jóvenes se convierte en un recurso improvisado porque la administración no ha sido capaz de poner una alternativa sobre la mesa”.
Para Mustafa, las consecuencias no son únicamente materiales. La situación también estaría afectando al bienestar de los residentes. “Esto está afectando a nuestra salud física y mental”, afirma.
El presidente de la asociación considera que la periferia está soportando una carga que debería corresponder a las administraciones.
“La periferia no tiene los mismos recursos que el centro de la ciudad. No tenemos los mismos medios económicos, sociales ni institucionales y estamos hartos de que cuando aparece un problema grave la situación termine cayendo siempre sobre los mismos barrios”, sostiene.
“No queremos abandonar a estas mujeres, pero tampoco podemos permitir que la administración abandone a los vecinos y nos obliguen a elegir entre nuestra salud y ayudar a personas vulnerables. Eso es una irresponsabilidad absoluta”, afirma Mustafa.
Ante este escenario, la asociación se plantea incluso levantar el campamento y trasladar la problemática al centro de la ciudad para hacer visible la situación.
“Nos estamos planteando seriamente levantar el campamento y trasladar esta problemática al centro de la ciudad. Y que se vea allí lo que estamos viviendo”, advierte.
La asociación de vecinos exige a la Ciudad Autónoma y a la Delegación del Gobierno que actúen de inmediato, que habiliten un recurso digno y que las mujeres sean atendidas por profesionales.
También reclama atención psicológica para los vecinos que están soportando la situación.
“Que dejen de pasarse la pelota, que dejen de esperar, que dejen de mirar hacia otro lado, que pongan encima de la mesa un recurso digno y adecuado, que se haga el triaje correspondiente y que las mujeres sean atendidas por profesionales”, reclama Mustafa.
El cansancio ha llegado al límite.
“Ya no podemos más. No vamos a convertirnos en el sustituto de los servicios públicos. La periferia está cansada, agotada e indignada”, afirma.
Mustafa ha concluido su intervención con una última advertencia a las administraciones: “Que nadie mañana diga que no estaban advertidos”.
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