Dicen que la asociación nació tras varios cafés. El enfado y la crítica dio paso a la necesidad de empezar a hacer algo con la fuerza suficiente como para forzar a todo un gobierno a tener que dar explicaciones. La asociación Salvemos Ceuta va a dar guerra. Solo con ver quiénes la componen se sabe que tendrán éxito.
Primero porque son personas a las que les duele Ceuta, segundo porque no se van a cansar de trabajar y de presionar hasta que se haga justicia contra la mayor indecencia que ha sufrido esta tierra. Y tercero, porque saben perfectamente lo que hacen.
Recuerden a David contra Goliat. Pues esa es la representación más acorde a lo que son quienes dieron forma a esta entidad abierta a todos, que quiere la participación de los ceutíes y que no va a permitir que todo lo que hemos pasado se olvide.
Llegará la normalidad, pasarán los meses y tendremos un día a día como los de antes. Pero eso no significa que haya que olvidar todo lo que ha sucedido, simplemente porque hacerlo supone fracaso y de los fracasos nada bueno se consigue.
La historia no se puede cerrar en falso. Esto no se puede vender como la accidentalidad que derivó en que entraran en poco más de 24 horas muchas más personas de las que oficialmente habitan en Ceuta.
Nos engañaron con los números, no reaccionaron a tiempo, no se protegió la frontera, no hubo una mínima coordinación. Esto no puede quedar así, tiene que haber responsabilidades y cambios. Estos últimos, además urgentes.
Las pequeñas batallitas de ‘Salvemos Ceuta’ son los grandes regalos que sus fundadores nos dan al resto de ciudadanos que confían en que de todo lo que ha pasado se obtenga una reacción a la altura.
Gracias Susana, Sonex, Abselimo, Alberto y Fernando por abrir el camino, por ser no solo luchadores sino también generosos.






