Para Mohamed Sumon, Rayhan, Nadir, Ahmed y Mohamed Anamul no ha habido mejor regalo de Reyes que conseguir su salida a la península. Los cinco integrantes del colectivo asiático han marchado junto a un grupo numeroso de subsaharianos, cumpliéndose así con el compromiso de la Administración de ir dosificando su traslado desde el CETI después de llevar, de media, un año en nuestra ciudad.
Los compañeros, los que esperan el momento de su marcha, han acudido al puerto a despedirles. Todos han formado una piña que poco a poco se va desmembrando haciéndose justicia con unos hombres que han dado un gran ejemplo de convivencia, compañerismo y unión.
Junto a los subsaharianos, que conforman el mayor de los colectivos presentes en el Jaral, han abandonado la ciudad iniciando ahora otra nueva etapa en sus vidas. La que siempre han soñado, la mejor para ellos y para sus familias.
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