Opinión

Saborear los instantes presentes

En nuestra sociedad hipercompetitiva el tiempo excesivamente repleto y la vida a veces demasiado vacía son las consecuencias de un excesivo afán de lucro de “unos pocos” que amenaza gravemente el razonable deseo de bienestar de “unos muchos”. Este hecho tan generalizado debería despertarnos y estimularnos para que permanezcamos vigilantes con el fin de evitar que, expropiados de la vida -es decir, desprovistos de serenidad, de esperanza, de solidaridad y de amor- las horas muertas o demasiado agitadas nos ahoguen en unos espacios saturados o en unos tiempos vacíos y enfermizos.

En mi opinión, para impedir que estos desvíos nos arrastren al agobio, a la desesperanza o a la tristeza, además de exigir los derechos que nos corresponden, deberíamos aprender a saborear con detenimiento cada uno de los instantes presentes y a vivir los momentos que nos queden por vivir.

Tengo la impresión de que los agnósticos “dogmáticos” y los creyentes “fanáticos” que lean detenidamente los Evangelios y se despojen de los prejuicios pesudoideológicos o pseudoteológicos, podrían llegar a la conclusión de que, frente a las teorías que sólo proponen la felicidad en la economía o en un mañana indefinido, deberíamos trabajar unidos en busca de un bienestar que empieza aquí y ahora. Por eso pienso que todos podríamos aprender a vivir el presente de una forma plena asentándolo sobre los dos pilares firmes de un pasado analizado críticamente y de un futuro seriamente cimentado.

El sentido temporal de la existencia humana exige que apoyemos nuestros diferentes momentos y nuestras distintas visiones, por un lado, en la contemplación agradecida de los episodios saludables de nuestros antepasados y de nuestra propia biografía y, por el otro lado, en la elaboración de un panorama futuro que nos oriente y nos estimule hacia nuevos horizontes más humanos. El recuerdo nos hace renacer sólo cuando nos genera unos propósitos transformadores. Si prescindimos de cualquiera de estos dos apoyos y nos quedamos sin memoria o sin proyectos, perderemos el equilibrio y el puente del presente se derrumbará irremisiblemente en un agitado mar de confusiones. No tenemos más remedio que mirar, admirar y trabajar con mucha esperanza o, al menos, con un poco de ilusión.

Entradas recientes

El Faro + Deportivo | Nacho Gaitán: "La natación está de moda, y más en aguas abiertas"

Muchas competiciones encaran su recta final con el cierre de temporada para los equipos. Sin…

26/05/2026

Información veraz en la reducción sobre la jornada a 35 horas semanales

No podemos decir que resulte asombroso cómo algunas personas proclaman los -en su imaginación- perniciosos…

26/05/2026

Plaza Nicaragua, el barrio que aprendió a caminar unido

Ceuta esconde rincones que crecen en silencio y que consiguen hacer de un lugar perdido…

26/05/2026

PP, PSOE, islamistas y mataderos: Triano le saca los colores a Abascal

El delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, le ha sacado los colores…

26/05/2026

La Policía investiga el fallecimiento de un joven de Ceuta en Torrelavega

La Policía Nacional mantiene abierta una investigación en Torrelavega para esclarecer la muerte del joven de 18 años nacido en…

26/05/2026

La playa de San Amaro recibirá aporte de arena

La Ciudad ve en el aporte de arena un apoyo ante el mal estado de…

26/05/2026