Como joven ceutí, me sorprende que haya políticos que llegan a Ceuta durante unas horas y crean conocer mejor nuestra realidad que quienes vivimos aquí cada día del año.
He escuchado sus declaraciones y, sinceramente, me preocupa que se intente presentar una imagen de Ceuta que no se corresponde con la realidad que vivimos miles de jóvenes.
Usted afirma que los jóvenes de Ceuta estamos obligados a emigrar porque no tenemos futuro. Es cierto que muchos jóvenes se marchan para estudiar o buscar oportunidades laborales que aquí son difíciles de encontrar. Pero la pregunta es sencilla: ¿qué ha hecho Vox por los jóvenes de Ceuta para cambiar esa situación? ¿Qué propuestas concretas ha presentado para crear empleo juvenil, fomentar el emprendimiento, facilitar el acceso a la vivienda o impulsar nuevas oportunidades económicas en nuestra ciudad?
Porque señalar problemas es fácil. Lo difícil es aportar soluciones reales.
Pero hay una afirmación que considero todavía más grave. Usted ha dicho que los jóvenes de Ceuta estamos siendo amenazados por una cultura islámica contraria a la nuestra. Como joven ceutí, rechazo esa afirmación porque no representa la realidad de la ciudad en la que vivo.
Los jóvenes de Ceuta no nos sentimos amenazados por una religión. Nos preocupan el desempleo, la precariedad laboral, la falta de oportunidades, la escasez de vivienda asequible y la necesidad de abandonar nuestra tierra para encontrar un futuro mejor. Esos son nuestros problemas reales.
Me parece preocupante que se intente utilizar el miedo hacia una religión para construir un discurso político. Cuando una representante pública señala a la cultura islámica como una amenaza para los jóvenes de Ceuta, está contribuyendo a crear división entre ciudadanos que llevan generaciones conviviendo juntos. Ese tipo de mensajes alimentan prejuicios y transmiten una imagen equivocada de nuestra ciudad.
Ceuta no es una ciudad enfrentada por las religiones. Ceuta es una ciudad española donde conviven cuatro culturas reconocidas, donde miles de personas comparten colegios, institutos, universidades, centros de trabajo, asociaciones y espacios públicos cada día. La convivencia no es perfecta, como tampoco lo es en ninguna otra parte de España, pero es una realidad que existe y que muchos intentamos fortalecer cada día.
Por eso considero injusto que se señale a una comunidad entera por sus creencias o que se presente a una religión como responsable de los problemas de la ciudad. Los problemas de Ceuta no tienen que ver con la fe de sus ciudadanos. Tienen que ver con el desempleo, con la falta de inversión, con la ausencia de oportunidades y con la necesidad de ofrecer un futuro mejor a las nuevas generaciones.
También me llama la atención escuchar hablar de "devolver la tierra que pertenece a los ceutíes". Ceuta ya pertenece a los ceutíes. A todos los ceutíes. A quienes son cristianos, musulmanes, judíos, hindúes o no profesan ninguna religión. A quienes piensan como usted y a quienes no. A quienes nacieron aquí y trabajan cada día para sacar adelante esta ciudad.
Los jóvenes no necesitamos que nadie venga a decirnos quién pertenece a Ceuta y quién no. Necesitamos que se nos ayude a construir un futuro en ella.
Resulta igualmente curioso escuchar constantes discursos sobre la defensa de España mientras muchos de los que los pronuncian apenas pisan nuestra ciudad. Los ceutíes defendemos España todos los días simplemente viviendo aquí. La defendemos trabajando, estudiando, emprendiendo, participando en asociaciones, creando proyectos sociales y construyendo convivencia.
El patriotismo no se demuestra con discursos ante una cámara. Se demuestra con hechos.
Y por eso vuelvo a preguntar: ¿dónde están los proyectos para los jóvenes? ¿Dónde están las medidas para combatir el desempleo juvenil? ¿Dónde están las iniciativas para que no tengamos que marcharnos? ¿Dónde están las propuestas para fortalecer la economía local?
Porque los jóvenes de Ceuta estamos cansados de ser utilizados como argumento político. Estamos cansados de que se hable de nosotros sin escucharnos. Estamos cansados de visitas que duran unas horas pero generan titulares durante días.
Ceuta no necesita más división. No necesita que se enfrente a unos vecinos contra otros. No necesita discursos que señalen a una parte de la población por sus creencias religiosas. No necesita que se utilice el miedo para obtener apoyo político.
Lo que necesita Ceuta es empleo, inversión, vivienda, formación, oportunidades y futuro.
La esperanza no se construye culpando a comunidades enteras ni alimentando la confrontación. La esperanza se construye creando oportunidades para que ningún joven tenga que abandonar su tierra por falta de alternativas.
Y si de verdad quieren ayudar a Ceuta, escuchen más a quienes vivimos aquí y hablen menos en nuestro nombre. Porque quienes conocemos Ceuta sabemos que sus problemas no se resolverán enfrentando a unas culturas contra otras, sino trabajando juntos para construir una ciudad mejor para todos.
Adil Hamed
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