“Ya por fin hemos hablado con Yolanda Bel”, decía ayer Ali Hamido, el presidente del Poblado de Regulares, “para solucionar esta problemática que me tiene dos días sin comer.
Y nos ha dicho que el lunes mandará técnicos a la barriada para examinar los bolaños que hemos puesto, para que se respete la vía peatonal, y si están bien colocados, los dejarán. Van a colocar una placa que señalice que la calle es peatonal, en la subida. Y habilitarán una zona de aparcamientos, pero antes tenemos que darle una propuesta y la estudiarán, queremos que sea junto al polideportivo”, explicaba Ali cansado.
No es el único que está harto de este asunto. Pero la voz de las mujeres que quieren acabar “con esta situación que puede matar a mis niños”, sonaba ayer más enérgica. “Las mujeres lo podemos todo, y más unidas”, decía ayer una vecina de Regulares a las puertas del Ayuntamiento, donde se concentraron para exigir “ser oídas” por alguien de La Ciudad “para poner fin a esto, estamos dispuestas a todo si no se soluciona, ya el jueves cortamos una calle, mañana, si no se arregla, ya veremos”.
La problemática tiene un nombre: la falta de aparcamientos en la barriada. O más bien dos nombres: una calle de apenas cuatro metros de anchura que se ha convertido en el único acceso a una plaza que hace las veces de aparcamiento de coches. Una calle tan estrecha, que es peatonal. Pero en la que, aseguran los vecinos, la señal de prohibido el paso de tráfico rodado, nunca ha durado más de unas horas. “Y la Policía nunca ha pasado por aquí para ver que no se cumple”, insistían.
Fue el atropello de una niña, hace dos semanas, lo que colmó el vaso de la paciencia de estos vecinos, que el pasado jueves cortaron la calle colocando bolardos de un lugar cercano. “Ahora Bel nos ha asegurado que enviará técnicos para que examinen los pivotes, y si están bien instalados, no los van a quitar. Nadie nos ha echado reprimendas por nuestra acción”.
Contaba ayer el presidente de los vecinos de Poblado de Regulares que en un principio la Ciudad “no quería reunirse” con ellos. Pero que ha sido una vecina, quien “logró subir y hablar con Bel”. Finalmente, la reunión ha durado media hora. Los vecinos prevén que la zona para aparcar sea “la que está al lado del polideportivo”. Ali tiene que reunirse con la Junta Directiva de la asociación para presentar la propuesta formalmente. Y a esperar. “Espero que no mucho”, pedía Hamido.
Historia del “vecino traidor”
La entrada de la vía principal de Poblado de Regulares, de apenas cuatro metros de anchura, tenía la pasada tarde del jueves una veintena de ojos pegados. Un grupo de vecinas del barrio se organizó para que nadie pasase con su coche por la vía peatonal que da acceso a una plaza destinada a aparcamientos, “lo que provocó peleas y nerviosismo”. “Cuando cayó el sol, un vecino traidor pensaba que con el Ramadán no nos daríamos cuenta y quiso arrancar los bolaños que pusimos para cerrar la calle”, aseguraba una vecina, “pero yo no hago Ramadán y estaba vigilando, así que pude pararlo”, contaba. La noche del jueves, “pagamos a un chico para que nadie quitara los pivotes”.
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