Ante el ruido de un motor muy singular, Sento y Rafelín eran recibidos por el Club Vespa Ceuta. Estos valencianos se adentran en la ciudad después de un largo viaje que comenzó el pasado sábado y les ha llevado por Melilla, Alhucemas, Chauen o Tetuán. El objetivo: recorrer el Rif pero de una forma muy particular, con sus apreciadas y queridas vespas.
Y es que cruzar el charco estaba pendiente. Sin ser motocicletas de gran envergadura, la pasión por las vespas rompe cualquier clase de distancia y salta fronteras.
Estas motos italianas siete décadas más tarde siguen contando con números adeptos alrededor del mundo, y es que la vespa no es solo un medio de transporte.
Ahora tienen por delante 900 kilómetros para celebrar en Madrid un gran evento entre los aficionados: la presentación del vespa club España.
Una visita corta pero intensa para estos apasionados de la vespa. Sento y Rafelín se despiden de Ceuta, pero aseguran que volverán muy pronto haciendo mucho más ruido.
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