Hace falta un replanteamiento policial en el Príncipe, urge la adopción de mejoras en la frontera y hay que acometer acciones en las infraestructuras de las comisarías de Los Rosales y Colón, claramente anticuadas. Estas son las tres ideas básicas sobre las que se centra la hoja de reivindicaciones que la Unión Federal de Policía -UFP- presentará esta semana, contando con el apoyo de su ejecutiva nacional. A Ceuta prevé desplazarse, expresamente, el secretario general del sindicato, Javier Arrillaga, y el de organización, Agustín Vigo. Lo harán para arropar al secretario general de la UFP que será elegido el próximo miércoles: la única candidata, tras cerrarse el plazo de presentación, es Ana Moya. Y lo harán también para poner sobre la mesa esa radiografía policial que ha realizado el sindicato, canalizando las quejas de los agentes de este Cuerpo. Y quejas hay muchas. La principal: el Príncipe.
El protocolo de actuación en la barriada no funciona. Siempre lo ha denunciado la UFP pero ahora lo hace con mayor carga crítica. Reclama el sindicato mayor presencia de policías, sobre todo de la Judicial. Más agentes -a pesar de que ya se ha incrementado el número- para conseguir mayor prevención del delito. Y algo más: que también esté en la barriada la Guardia Civil.
Ahora no lo está porque así se ordenó en una junta de seguridad. “Debe estar ahí y debe haber una mayor coordinación”, advierte el sindicato. Una mayor coordinación para lograr mejores resultados. “Nosotros nunca vamos a decir que sólo trabajan unos u otros. Aquí trabajan todas las fuerzas de seguridad y en el Príncipe deben estar también”. Pero una mayor coordinación vestida también de mejores medios. “Falta personal, pero también falta recursos, más vehículos y más material antidisturbio”, advierte. Sobre los fallos protocolarios en el Príncipe culpan directamente al delegado del Gobierno.
La frontera es otro de los puntos negros. “Hay pocos efectivos”, señala el sindicato. Y además de pocos, trabajan en malas condiciones. A esas malas condiciones se le añaden funciones que están creando malestar, por ejemplo, las del control de mercancías. “Les obligan a hacer algo que no es de su competencia. Esto está generando malestar entre guardias y policías”, apostilla la UFP. La situación de presión es tal que hasta el sindicato critica que los agentes no pueden disponer de los 20 minutos que por reglamento pueden emplear para su descanso o para desayunar.
¿Los medios? Eso es lo que quisiera la UFP. “En cuanto llueve los vestuarios de los compañeros se inundan. Las taquillas en donde guardan la ropa huelen a humedad, imagínate el estado en que la tienen. Ahora, con la obra del techo que hicieron para protegernos del calor y la lluvia es peor y ni tan siquiera existe un cuarto de desahogo para los agentes, en donde puedan descansar o sentarse a tomarse el bocadillo cuando les corresponde”, añade.
Los problemas de la policía nacional
1 - Seguridad en el Príncipe. Ni es la que tenía que haber ni sólo debe competer a la Policía Nacional. Para la UFP el protocolo vigente es un equívoco. Hace falta más agentes en la barriada, más investigación del delito y una cooperación. Algo clave. No es que la UFP critique a la Guardia Civil, pero propone que el protocolo defendido por la Delegación no sea el que es repartiendo la seguridad entre ambos cuerpos.
2 - La frontera. Por lo menos, dice la UFP, ya no hay ratas. La visita de una comisión de riesgos laborales hace unos meses sirvió para que los sindicatos presentaran sus quejas por el estado en que están las instalaciones fronterizas. Ahora el sindicato las saca a la luz. Algunas tan básicas como una zona en la que los policías se puedan tomar su bocadillo. Otras, esenciales, que por lo menos los vestuarios no se mojen cuando llueve.
3 - Los medios. Vale que hay crisis y vale que en todas las jefaturas ha habido recortes, pero la UFP pide algo tan básico como vehículos en buen estado, materiales en condiciones y mejoras para que unidades como la UPR o las patrullas funciones con los medios requeridos.
4 - Las instalaciones. Que menos que un centro de trabajo en condiciones. Las esperanzas de la Jefatura están puestas en la sede de Ybarrola. Todos reconocen que la actual de Colón no reúne las condiciones, pero eso no quita que pueda haber una mínima dotación, que los calabozos estén mejor de lo que están o que los agentes dispongan de las mínimas condiciones de higiene por protección para ellos y sus familias.