A sus 53 años llegó a Ceuta a bordo de una patera y tras un duro periplo por países africanos que duró diez años. Ahora, sólo piensa en el futuro
Llegar a Ceuta en patera a sus 53 años y a pesar de las cataratas que sufre en los dos ojos que apenas le dejan ver, muestran la personalidad de un hombre con una gran fuerza de voluntad por conseguir lo que quiere a pesar de las dificultades. Se llama Traore Boubacar, es natural de República Centroafricana y en solo un día se ha convertido en uno de los hombres más conocidos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), donde todos le admiran precisamente por el coraje que ha demostrado para llegar hasta la ciudad autónoma. Su reducida visión le obliga a andar despacio pero Boubacar no se rinde y no deja de avanzar en su lucha por conseguir una vida mejor para él y para su familia, ya que tiene cuatro hijos a los que ayuda como puede. Boubacar ha realizado un largo recorrido para llegar hasta España, un viaje que ha durado diez años. Salió de Repúblicacentroafricana en avión como turista y llegó a Mali, donde estuvo un tiempo entre este país y Senegal. Cuando pudo voló hasta Marruecos desde Mali y permaneció tres meses en Tánger, hasta el pasado lunes, cuando embarcó desde esta zona sobre las cinco de la madrugada en una patera y era localizado por la mañana por el Helimer 203, de Salvamento Marítimo a siete millas de Ceuta. Durante su periplo por estos países africanos, Boubacar trabajaba y enviaba dinero a sus hijos para alimentarles. En todas las conversaciones salen sus pequeños, a quienes quiere seguir ayudando nada más encontrar un trabajo. “Por ellos salí de mi país, para ayudarles”, añade. Ahora, ya en España, sólo quiere esperar a que le concedan el laissez-passer, un salvoconducto que permite la libre circulación, para viajar a la península y encontrar allí un trabajo. Es agricultor, por lo que espera conseguir un empleo, por ejemplo, en la zona de Almería. Entre otras cosas, trabajaba el trigo. Boubacar también piensa en operarse, aunque admite que siente miedo a la intervención. “En África la operación es muy difícil pero en España hay buenos médicos y podrán hacérmela. Quiero trabajar en la península y operarme los ojos para poder ver. Buscaré un buen médico para que me opere, que aquí los hay muy buenos en la Seguridad Social. Voy poco a poco”, afirma en una conversación con este medio en el Jaral. Afirma que, mientras, esperará en el CETI, evitando salir ya que su visión es bastante reducida. “Me quedaré aquí hasta que me den el laissez-passer para ir a la península. No saldré de este centro porque no veo bien”, afirma.
“Pasé miedo, por eso cuando nos rescataron nos pusimos tan contentos”
“Tenía miedo y mucho frío, estaba temblando, por eso cuando nos rescataron nos pusimos tan contentos”, recuerda Boubacar, quien agradece el apoyo de las personas que al llegar a tierra firme le atendieron. También destaca el trato que están recibiendo en el CETI: “Todos nos tratan muy bien y nuestros familiares están muy contentos porque estamos aquí”, dice.
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