Es una presión constante en el puerto de Ceuta. El número de inmigrantes que intenta salir de forma clandestina a la península aumenta. Y encuentran en los autobuses una manera de hacerlo. Así se producen situaciones de auténtico acoso que no pueden siquiera ser controladas por el personal presente.
La permeabilidad de la frontera del Tarajal permite entradas sin control de Marruecos a Ceuta y el hecho de que muchos de estos inmigrantes, adultos o menores, consigan su pase al otro lado anima a continuar con estas prácticas.
Día tras día se repiten unas situaciones en plena entorno de la estación marítima que son criticadas por quienes viven de los sectores comerciales y turísticos en la zona.
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