Categorías: ColaboracionesOpinión

¿Por qué nos creemos la desinformación?

Dan Ariely, en La espiral de la razón , Barcelona, Ariel, explica cómo los seres humanos, incluso los estudiosos de las Ciencias Humanas, somos bastante irracionales. Nos responde a preguntas que, quizás, muchos nos hemos hecho: ¿Por qué nos creemos la desinformación, por qué la buscamos y la difundimos de forma activa? ¿Cuál es el proceso que siguen quienes, en apariencia racionales, adoptan y defienden convicciones irracionales? ¿Por qué somos tan susceptibles?

La constatación de este hecho posee una importancia mayor en estos tiempos en los que se generaliza la desinformación, la polarización, la “indignación de gatillo fácil” y la accesibilidad en las redes a hechos que nos afectan a todos y con los que justificamos nuestras convicciones previas.

La lectura de los periódicos, la escucha de las radios y la visión de los telediarios confirman que, más que información, buscamos la “confirmación” de nuestras convicciones previas y el rechazo de las que las contradicen. Quizás los políticos, los religiosos y los hinchas deportivos necesitemos pensar más y mejor para evitar alimentar y difundir convicciones infundadas e irracionales, esas que, de hecho, son las que orientan y alientan nuestras actitudes y conductas.

A mi juicio, resultan especialmente claras y oportunas las explicaciones sobre la desconfianza, la incredulidad y la sospecha que, aunque sean reacciones racionales, cuando están mezcladas con el estrés, con problemas económicos o, sobre todo, con algunos rasgos de nuestra personalidad, hacen posible que nos aferremos a teorías disparatadas que nada tienen que ver con la realidad.

Con explicaciones claras y detalladas, Dan Ariely ofrece una amplia diversidad de hechos que nos llevan a aceptar fenómenos irracionales y, de manera especial, nos previene para que seamos conscientes de esos “altavoces” que permanentemente difunden desinformaciones. Insiste en la necesidad de profundizar en las raíces que, en contra de los tópicos repetidos, no es la tecnología, la inteligencia artificial o la incapacidad de los gobiernos para “controlar” y “silenciar” esos mensajes ingenuos y peligrosos, sino las semillas enterradas en nuestras consciencias o inconsciencias.

Entradas recientes

La CEP exige la dimisión del jefe superior de la Policía Nacional por la falta de efectivos

La Confederación Española de Policía (CEP) ha vuelto a reclamar la dimisión del jefe superior de la Policía…

25/07/2026

Incendios devastadores

Cuando escribo esta colaboración un devastador incendio obliga a evacuar o confinar a 40.000 personas…

25/07/2026

Un teniente legionario impide al comandante Ufkir penetrar en el Paralelo 27-40, territorio de soberanía española

Sobre la campaña de 1957-1958 en Ifni-Sáhara hay un hecho que muy escuetamente figura en…

25/07/2026

Invertir hoy para garantizar el futuro del Puerto

La importancia de una infraestructura suele hacerse visible cuando falla. Por eso resulta especialmente relevante…

25/07/2026

Maher Zain conquista las Murallas Reales con una noche inolvidable

Las Murallas Reales han vivido este viernes una de esas noches que quedan grabadas en…

25/07/2026