El debate es permanente, constante, no cesa y siempre con las mismas claves: Ceuta, Melilla, Marruecos y la españolidad. Esta última para, insistentemente, ser puesta en la balanza de la duda.
Este pasado fin de semana volvió a suceder. Se reprodujeron en la mayoría de los medios de comunicación de ámbito nacional los mensajes alusivos a la tensión entre Donald Trump y Pedro Sánchez, así como esa reiteración alusiva al miedo.
Y es que todo parece terminar salpicando a las dos ciudades hermanas de una u otra manera, en una especie de utilización casi electoral de su estado, su marca, su identidad y esa españolidad que, siendo incuestionable, se pone en duda.
La publicación de un documento interno norteamericano que analiza alternativas para castigar a España y el Reino Unido por su posicionamiento en la guerra de Irán dio pie al azote, de nuevo, a Ceuta y Melilla en el corazón de su españolidad.
‘Un comité del Congreso apoya que EEUU medie “entre Marruecos y España” sobre el futuro de Ceuta y Melilla’. Este era el titular de uno de los medios nacionales, en concreto El Español, el resto se unía a esa cascada de reacciones en la misma línea.
“Ceuta y Melilla están en territorio marroquí”: el Congreso de EEUU da un paso más en apoyo al expansionismo de Mohamed VI’, publicaba, en este caso, Vozpopuli.
‘Un comité de la Cámara de EEUU cuestiona la españolidad de Ceuta y Melilla e insta a Marco Rubio a mediar’, recogía también este pasado fin de semana El Confidencial.
El medio elPeriodico.com reproducía una columna de opinión de Jorge Dezcallar, quien fuera director del CNI y embajador de España, sobre este asunto.
El tema genera debate, pero también incertidumbre. Es bueno que se hable de Ceuta, pero no precisamente que se hable siempre en una línea que aporta inestabilidad, incertidumbre, miedo y recelo porque cuestiona la españolidad.
Ambas ciudades terminan estando en el foco de un debate marcado por intereses en los que se repiten términos como el de invasión, riesgo o incluso Marcha Verde.
¿Por qué son importantes las palabras de Llago Navarro sobre Ceuta y su españolidad? Lo son precisamente ahora, al presentarse en un escenario de continuo machaque en el que voces como la de esta autoridad castrense cobran fuerza.
“Ceuta y Melilla son ciudades españolas por los cuatro costados. El ir a Ceuta o a Melilla, que también las conozco y he estado, es algo especial”, manifestó en una entrevista.
“Hay que ir a Ceuta y a Melilla y conocerlas”. “Creo que son sociedades ejemplares. Lo que se convive” allí, “es especial, yo conozco especialmente Ceuta… además son plazas militares”, expone.
“Lo que se convive allí entre Ejército y sociedad, lo que se convive entre las diferentes culturas siendo todos españoles…”, avanza con emoción.
“O sea, que no hay ninguna duda de la españolidad para el personal que vive allí, sea musulmán, cristiano, hebreo o hindú, que también lo hay”.
“Hay que pasar por allí y conocerlo. Hay que conocerlas, son algo único, desde luego es único en el mundo y no somos conscientes de la riqueza como sociedad que tenemos en España y especialmente y, particularmente por la singularidad, en Ceuta y Melilla”, concluyó.
Son palabras marcadas por la idoneidad, como lo fueron en su día las ofrecidas por el presidente de la Ciudad, Juan Vivas, en una sesión plenaria a colación de una interpelación de Ceuta Ya! sobre la vista del rey.
“Todos estemos convencidos de que Ceuta es España, de que tenemos que defender nuestra españolidad, nuestra integridad y nuestra soberanía por encima de ideologías, por encima de credos, por encima de orígenes, por encima de todo”, expresó el presidente Juan Vivas ante el resto de formaciones.
“Por eso, cada vez que surge alguna cuestión de esta naturaleza, yo salgo a decir que Ceuta no está vendida, que nuestra soberanía no está en peligro y que nuestra soberanía depende del ordenamiento constitucional y del Estado, cualquiera que sea el color político del Gobierno de la nación. Lo hago para que no surja la desconfianza en el futuro de nuestra ciudad, porque si vence la desconfianza no habrá futuro”.
Es precisamente esa clave, la de la desconfianza, la que más daño puede hacer a Ceuta si termina asediada por esta cascada de mensajes atentatorios contra la españolidad.
El deporte de la ciudad autónoma sigue compitiendo y presentándose por los distintos puntos de…
La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó este domingo de un brote de hantavirus…
¿Debe el propietario indemnizar al inquilino si vende la vivienda en Ceuta? La ley sobre…
La magistrada titular de la Sección de lo Penal número 1 del Tribunal de Instancia…
Tenemos que desplazarnos hasta la provincia de Almería, más en concreto a Berja, sede de…
La temporada regular para el Club Natación Caballa ha finalizado, estando a punto de marcar…
Ver comentarios
Soy de Marbella y por cercanía conozco mucho Ceuta y también, aunque solo una vez y más que pienso ir, Melilla; nadie pone en duda que son ciudades plenamente españolas. Por eso, cuando leo titulares que hablan de comités en Estados Unidos “cuestionando” su españolidad o planteando mediaciones, aunque nunca ignorarlo viniendo de un informe que no es vinculante, me parece que se está exagerando una situación que, en la práctica, no existe porque ni son colonias ni están en el listado de descolonización de la ONU y, por tanto, Ceuta y Melilla funcionan como cualquier otra ciudad española, con su administración, sus instituciones, su vida cotidiana y su población plenamente integrada en el Estado. Otra cosa distinta es que haya análisis geopolíticos, opiniones de think tanks o declaraciones políticas que intenten encajar estas ciudades dentro de debates más amplios sobre defensa, Marruecos o la política internacional. Pero de ahí a sugerir que su soberanía está en cuestión real hay un salto enorme que no se sostiene con hechos. Ni hay negociaciones abiertas, ni procesos internacionales en marcha, ni una presión efectiva que apunte en esa dirección. Lo que sí hay es mucho ruido, especialmente en contextos de tensión global, donde cualquier tema sensible se utiliza para generar titulares o alimentar determinadas narrativas. Conviene distinguir entre análisis o especulación y realidad. Y la realidad es bastante clara: Ceuta y Melilla son ciudades españolas, lo son en la práctica y lo son en el marco internacional, y no hay indicios serios de que eso esté cambiando.