La Policía Local de Ceuta homenajea al que fuera superintendente durante más de tres décadas, Ángel Gómez Prieto, por su trayectoria y legado.
Numerosos miembros de la plantilla de la Policía Local de Ceuta han rendido recientemente un emotivo homenaje a quien fuera su máximo responsable durante más de tres décadas, Ángel Gómez Prieto, en un acto organizado por compañeros y amigos como reconocimiento a su trayectoria profesional y a la profunda huella que dejó en el Cuerpo.
El encuentro reunió a alrededor de una veintena de personas que quisieron trasladarle su agradecimiento por una labor que consideran clave en la evolución de la Policía Local ceutí. Aunque el reconocimiento llega con el paso del tiempo, los asistentes coincidieron en destacar que se trata de un homenaje merecido a una figura fundamental en la historia reciente del Cuerpo.
Durante el acto, Gómez Prieto recibió una placa conmemorativa en la que se hacía constar el afecto de la plantilla hacia su persona y el recuerdo de su legado profesional. Visiblemente emocionado, el exsuperintendente agradeció el gesto en un ambiente de respeto, cercanía y reconocimiento compartido.
Asimismo, el que fuera consejero de Gobernación, Emilio Carreira, le hizo entrega de un ceitil, una pieza de joyería de fuerte valor simbólico, vinculada a la identidad de la ciudad, con la que se quiso subrayar su estrecha relación con Ceuta y su contribución al desarrollo del cuerpo policial.
Natural de Valladolid, Ángel Gómez Prieto ingresó en el Cuerpo General de Policía el 13 de mayo de 1974, siendo destinado a la comisaría de Los Rosales. Su llegada a Ceuta estaba planteada inicialmente como una estancia temporal, pero su vinculación personal y profesional con la ciudad terminó siendo definitiva.
En 1982, con apenas 30 años, asumió la jefatura de la entonces Policía Municipal, procedente de su puesto como inspector del Cuerpo General de Policía, tras la oportunidad que le brindó el alcalde de la época, Ricardo Muñoz. Aquel paso marcaría el inicio de una etapa de transformación profunda.
Durante su etapa al frente del Cuerpo, Gómez impulsó una auténtica reorganización estructural y operativa. Entre los cambios más relevantes destaca el traslado de la sede al antiguo acuartelamiento del Revellín, así como la modernización de la uniformidad y la dotación de medios de comunicación para los agentes.
Hasta entonces, los policías carecían de sistemas de comunicación directa, lo que obligó a la creación del número de emergencias 092, que supuso un avance determinante en la atención al ciudadano.
Además, se introdujo una organización por secciones, se crearon unidades específicas como la de transmisiones y se reforzó la seguridad ciudadana. Paralelamente, se impulsó la formación continua mediante la creación de un aula formativa, contribuyendo a profesionalizar el servicio.
La aprobación de la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en 1986 amplió las funciones de la Policía Local, que pasó a asumir competencias como la vigilancia de espacios públicos, protección de edificios municipales y colaboración como policía judicial. Gómez Prieto lideró la adaptación del cuerpo a este nuevo marco normativo.
En 1987, se incorporó una promoción de 30 nuevos agentes y se puso en marcha la denominada “Patrulla Verde”, una unidad especializada en el control de infracciones medioambientales.
Entre sus iniciativas destaca también la creación de una revista divulgativa de la Policía Local, publicada entre 1987 y 1989, en la que se ofrecía información sobre la actividad del cuerpo y se daba voz a ciudadanos y asociaciones.
Impulsada por el propio Gómez, la publicación reflejaba una policía más abierta y cercana a la sociedad. En su primer número se recogía una plantilla de 150 efectivos y un parque móvil compuesto por turismos, motocicletas y grúas.
En 1987 comenzó a fraguarse también el impulso al deporte dentro de la Policía Local. Bajo el liderazgo de Gómez, un equipo de la Policía Local de Ceuta participó en el primer Campeonato Nacional de Pentatlón de Policías Locales en Zaragoza.
A partir de entonces, la participación en competiciones entre policías locales se convirtió en una constante. El equipo ceutí solía situarse entre los tres primeros clasificados a nivel nacional.
La consolidación de este modelo tuvo uno de sus hitos más relevantes en 2005, cuando Ceuta fue sede de los campeonatos nacionales, en el que los agentes locales lograron proclamarse campeones de España.
Ángel Gómez se jubiló en 2015 tras 33 años al frente de la Policía Local de Ceuta. A lo largo de su trayectoria, protagonizó una etapa clave en la consolidación del cuerpo tal y como se conoce en la actualidad.
El homenaje organizado por la propia plantilla no solo ha servido para reconocer su labor, sino que pone en valor un modelo de servicio público basado en la modernización, la formación y la cercanía al ciudadano.
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