Nació ruiseñora al viento
y bajó del firmamento
con su blancor de azahar.
Su voz, puro sentimiento,
de sus labios un fragmento
escrito para cantar.
Ceuta le vistió la cuna
con rayitos de la luna
y encajillos de la mar,
y entre levante y poniente
su voz alzaba de frente
en noches de Carnaval.
Desconozco que ocurrió
si el vendaval le envistió
con sus negras lentejuelas,
el frío Estrecho cruzó
con un quejido en su voz
y su luz envuelta en tinieblas.
Y mientras Cádiz escuchaba,
el quejido que recitaba
el lamento de su voz,
le dio permiso a febrero,
vistió a Momo de lucero
y a Alba se lo entregó.
Un cometa imaginario
Puso en su cola un rosario
Para rezar y llorar
y el ruiseñor dio un lamento
y alzó sus alas al viento
pa’ volver a su ciudad.
Con confetis y serpentinas,
sentimiento en pasodobles.
Ceuta le canto un adiós
y con su manto de estrellas
Nuestra Señora de África
en sus brazos la acogió.
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