La Ciudad ha sacado a licitación el contrato para los trabajos de excavación arqueológica en la parcela 7 de la Avenida Sánchez Prado, en las inmediaciones de la Basílica Tardorromana y colindante con la Gran Vía.
El contrato consistirá en la excavación, seguimiento y documentación arqueológica que se llevarán a cabo bajo la dirección de los técnicos de la Consejería de Educación y Cultura y cuyo coste ascenderá a 34.964 euros.
En la parcela, catalogada con el máximo nivel de protección arqueológica, se han efectuado actuaciones previas que han permitido identificar niveles de interés arqueológico de diversa cronología: bajo imperial romana, tardoantigua o medieval islámica, entre otras.
Con esta actuación se pretende abordar una nueva fase de excavación destinada a obtener la información precisa para conocer en qué forma afectará a la edificación de la parcela.
Los trabajos a desarrollar consistirán en una excavación arqueológica con medios mecánicos de un volumen de 180 metros cúbicos de terreno, incluyendo la documentación de perfiles y plantas y una segunda intervención, en este caso manual, sobre 200 metros de parcela que también incluirá el dibujo y fotografía de plantas, perfiles y estructuras, así como descripción de las características, para la elaboración de un informe.
La dirección científica del trabajo corresponderá al arqueólogo designado por la Consejería de Educación, mientras que el equipo estará integrado por técnicos auxiliares arqueólogos, que colaborarán con el responsables del proyecto. Los técnicos se encargarán de documentar los restos de la excavación, además de supervisar el procesamiento de los materiales arqueológicos.
Deberán acreditar una experiencia mínima de doce meses de trabajo efectivo de campo en intervenciones urbanas similares.
El equipo también contará con un delineante que levantará, a pie de obra, los planos, secciones y resto de la documentación gráfica que deberán incluirse en la memoria.
Finalmente, los medios humanos se completarán con cuatro peones especializados en trabajos de prospección arqueológica, extracción de tierras, lavado y almacenaje de los restos arqueológicos localizados.
Los trabajos se dividirán en varias fases, la primera de las cuales consistirá en la excavación hasta alcanzar niveles de interés arqueológico. En una segunda fase se llevará a cabo la limpieza y almacenamiento del material arqueológico, el cual se clasificará por su naturaleza física: cerámica, metal, hueso, vidrio, madera... En una tercera etapa, se efectuará la protección de las catas arqueológicas mediante elementos geotextiles, mientras que los fondos excavados se rellenarán mediante el aporte de tierras en las zanjas abiertas.
Con posterioridad a la finalización de la excavación arqueológica, y en un plazo de dos meses, se redactará una memoria de la intervención que incluirá una descripción pormenorizada de los trabajos en forma de diario, de los sondeos efectuados, la secuencia de la intervención, el inventario general de los materiales arqueológicos y documentación gráfica con una planta general del solar, secciones de la parcela, dibujos de los materiales más relevantes encontrados y documentación fotográfica y videográfica de la intervención.
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