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Para que jamás haya una Guerra Mundial, escuchen a Vargas Llosa

El escribidor ofreció un magistral discurso, todo un alegato por la libertad. Recibió el Premio Convivencia, se mostró agradecido y sentó cátedra. Alertó de los peligros que acechan a los países y dio la receta para que haya paz Que la civilización avanza a pasos agigantados, es una obviedad que nos muestra el calendario, la historia, la vida de las naciones y de las gentes. Vivimos ahora, a poco de desembocar en otra, en la Era 2.0, la Edad de la Tecnología y la Información pero, pese a los avances propios del mero paso del tiempo, aún hay en los cinco continente, países y sociedades marcados por la lacra de la violencia y de la incultura. La sangre derramada, la tiranía sobre los pueblos poco intruidos. Y para luchar contra toda clase de tiranos, hombres fuertes, caudillos, dictadores y, como señaló ayer Mario Vargas Llosa durante la gala en la que recibió el Premio Convivencia, "los que se creen poseedores de la verdad absoluta", es preciso armarse de teorías justas, ideas liberales, sistemas democráticos y diálogo abierto que erijan un marco de solidaridad, armonía y respeto sobre el que han de crecer las naciones y las personas.
¿Que hay dictaduras? Escuchen a Vargas Llosa, la voz de la tolerancia, la libertad, la justicia y la coherencia de nuestro tiempo y, anoche en el Teatro Auditorio del Revellín, volvió a dar prueba de su inquebrantable compromiso con los valores democráticos: "Agradezco la generosidad de quienes me han confiado esta hermosa responsabilidad de recibir un premio que se llama Convivencia", comenzó señalando Vargas Llosa, "y que tiene por objeto luchar contra la violencia que en el pasado y en el presente han dañado a los pueblos, un mal que se manifiesta a través de la intolerancia".
"La palabra convivencia", señaló, "respira comprensión, muestra el deseo de entablar una conversación con el otro, con quien es distinto de nosotros, porque es de otra raza, tiene otros dioses o practica otras costumbres. Convivencia es una palabra que muestra una actitud de simpatía, de cercanía hacia lo que no es como nosotros y eso es precisamente la civilización. Convivencia, una palabra, una realidad a la que hemos ido llegando a través de una experiencia larguísima y hecha de desencuentros, de enemistades, de prejuicios, de discriminaciones que han llenado la historia de víctimas, de muertes, de gentes que cayeron precisamente a consecuencia de una visión estrecha, mezquina y perniciosa, que eso es la visión intolerante".
Ante un auditorio que seguía cada palabra con admiración, el pensador realizó un profundo alegato en favor de la libertad y contra toda forma de intolerancia: "Desde muy lejos hemos tenido una gran desconfianza en quien es distinto a nosotros. Costó mucho sacrificio que poco a poco fueramos abriendo nuestro corazón, nuestra mente a quien era distinto, pero la convivencia sigue siendo, por desgracia, el patrimonio de unas pocas sociedades en un mundo en el que todavía, como en el pasado, los hombres se siguen matando por la intolerancia, por la incapacidad de renunciar a la ceguera que es creer que se posee una verdad absoluta y que quien no la comparte es un enemigo al que podemos y debemos destruir".
"¿Cómo hemos llegado a romper en las sociedades avanzadas, democráticas y libres del planeta el prejuicio de las verdades absolutas, de las verdades intolerantes y fanáticas?", se preguntó, para contestar que "a través de un largo proceso en el que la razón fue desplazando a la pasión y al instinto que hasta entonces habían sido el estandarte y el emblema de todas las culturas. En un momento dado, ciertos pensadores audaces establecieron que no hay verdades absolutas, que la verdad era también, como tantas cosas en la vida, algo escurridizo y cambiante, y que por eso creyeron que se debía de abandonar las manifestaciones dogmáticas".
De tal modo, el escribidor señaló que "así nació la libertad y la cultura democrática y esa es la gran contribución de Occidente a la civilización pero esas virtudes de la tolerancia, de la coexistencia en la diversidad, no son de ninguna manera patrimonio de la cultura en donde nació, sino que son propiedades de todas las sociedades que comiencen a practicarla".
Vargas Llosa dijo a continuación que "hace sólo cuarenta, cincuenta años, la intolerancia y el dogmatismo dominaba buena parte del mundo, la democracia parecía incluso acorralada en un mundo que se iba encogiendo y, sin embargo, no ha sido así pues todos los regímenes cerriles han ido cayendo con fracasos estrepitosos, por la incapacidad de sus gobiernos de satisfacer los anhelos de esas sociedades".
"La cultura democrática", señaló ahora, "ha ido extendiéndose y hoy en día ocupa el doble que hace apenas cuatro décadas y esto desde luego debe llenarnos de esperanza pero de ninguna manera debe sumirnos en la complacencia pues es abrir un periódico, escuchar la radio o las noticias de la televisión para saber que la intolerancia sigue todavía llenando de sangre y de muertos muchas naciones del mundo y algunas sociedades están muy cerca de la nuestra. En Siria, en buena parte de los países árabes, en Egipto, hace pocos días en Turquia hemos visto una violencia desencadenada, terribles sufrimientos cuya razón de ser no es otra que esa intolerancia que no permite las libertades".
Por último, el escribidor consideró que "vivimos en un mundo en el que la intolerancia cuenta con unas armas de destrucción que no han existido jamás antes en la Historia, unas armas tan feroces, tan terribles que pueden hacer desaparecer en segundos a millares de personas, lo que antes costaba guerras de años, hoy en día, por obra del terrorismo, se puede hacer en pocos minutos, y detrás de eso están las verdades absolutas políticas, religiosas o económicas" dijo, mostrando precisamente con sus palabras, el camino que se ha de tomar para que las sociedades crezcan en libertad y con una elogiosa convivencia.

 

Vivas: "Con la firma de Vargas Llosa el Libro de Oro se revaloriza"

"Agradezco a la antigua y bella ciudad de Ceuta recibirme con tanto cariño y hospitalidad, las pocas horas que llevo aquí han bastado para admirar el rico patrimonio histórico y la elegancia de Ceuta que, con sus distintas comunidades religiosas y culturales conviviendo pacíficamente en la colaboración y la tolerancia recíprocas, son un ejemplo de civilización para el mundo entero. Hago votos por su prosperidad y me llevo un recuerdo de Ceuta que me acompañará siempre". Mario Vargas Llosa en el Libro de Oro de la Ciudad. Ceuta a Miércoles 10 de julio de 2013.

Marcaba el reloj las 13:30 cuando el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, hacía su entrada en el Palacio de la Asamblea de nuestra ciudad en cuya puerta esperaba el presidente de Ceuta, Juan Vivas, y demás autoridades civiles. El motivo de la visita a la casa de los ceutíes del escribidor se debía al acto institucional de la firma en el Libro de Oro de la Ciudad, un hecho que fue agradecido por Juan Vivas "con toda sinceridad, que es la sinceridad de todos los ceutíes".
Por espacio de tres minutos, el Premio Nobel escribió un párrafo que firmó "con todo el honor y respeto hacia esta linda ciudad", señaló. Una vez que tuvo la deferencia de leer en voz alta, con su verbo seductor, Vargas Llosa recibió, de manos de Vivas, el escudo de la ciudad: "En nombre de todos los ceutíes", manifestó Vivas, "le hago entrega del símbolo que nos aglutina, el escudo de la ciudad, con muchos años de historia. Detrás de él, está el corazón de todos los ceutíes", hizo incidencia el presidente quien acto seguido añadió que "hoy (por ayer) hemos conseguido revalorizar el Libro de Oro de la Ciudad, porque no habrá muchos libros en el mundo que tengan un manuscrito de don Mario Vargas Llosa y Ceuta tiene el honor de tenerlo desde hoy".
Asimismo, Vivas consideró que "Vargas Llosa ha hecho méritos suficientes para conseguir el Premio Convivencia y para ganar cualquier premio importante porque es un permanente ejemplo de compromiso con el hombre, de los valores más importantes del ser humano".
Con el obsequio en la mano, el escribidor hispanoperuano señaló sobre el escudo que "desde luego que es muy lindo, de modo que voy a reservar un lugar de honor en mi escritorio para colocarlo como se merece". También señaló Vargas Llosa que "no sólo me voy a llevar de esta hospitalaria ciudad un recuerdo imborrable por la hospitalidad de sus gentes sino que además partiré con un obsequio precioso", concluyó.

"Bienvenida como a un Dios"
Los hindúes, agradecidos por la visita de Vargas Llosa

Acompañado de su esposa, su hijo Álvaro y su hija Susana, el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa acudió en la mañana de ayer al templo hindú de nuestra ciudad para interesarse por la comunidad y su existencia en el día a día de Ceuta.
Allí, un nutrido elenco de la citada comunidad atendió al librepensador, siendo el portavoz de Asuntos Culturales de la Comunidad Hindú de Ceuta, Prakash Ratan Mirchandani, quien respondía a las cuestiones por la que se iba intresando el escribidor.
Así, desde las once de la mañana y por espacio cercano a media hora, Vargas Llosa admiró el templo y mostró su respeto al tiempo que se interesaba por temas tales como si en Ceuta existía un colegio específico para los escolares hindúes o por las fiestas que se celebraba a lo largo del año en la comunidad.
Además, el Premio Nobel, que portaba una corona de flores como marca la tradición, se interesó por la llegada de la comunidad a Ceuta, por cómo y cuando sucedió este fenómeno.

Por todo ello, Mirchandani señaló que "para nosotros, la visita ha sido muy grata y positiva. Nos sentimos congratulados al contar con la visita de don Mario Vargas a nuestro sagrado templo hindú. Agradecidos además de haber tenido la consideración dentro de su apretada agenda el querer conocer de cerca a los miembros de la comunidad. A nivel personal es muy gratificante el poder recibirle y darle la bienvenida como a los Dioses en La India. Tenemos la suerte y el privilegio de que haya firmado nuestro Libro de Oro al igual que otros galardonados de ediciones anteriores. Me sorprende su fina educación y su interés en la cultura universal. Mostró inquietud y preguntó varias cuestiones acerca de la historia, tradiciones y lengua al que pude responder gustosamente. La comunidad le hizo un regalo, una moneda de plata que conmemora la inauguración del templo y un libro a título personal de cuentos de oriente de una editorial propia de La India. Don Mario agradeció la visita y quedo entusiasmado con el recibimiento tan hospitalario y manifestó que en el templo alberga unas vibraciones y energías muy positivas", contó el portavoz a El Faro, al término de una jornada emotiva tanto para el librepensador como para la comunidad hindú.

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